Flemón dental

¿Alguna vez has oído hablar acerca del flemón dental y no sabes lo que es o por qué se produce? ¡Haz clíck aquí para leer más e infórmate!

¿Qué es?

El flemón, es el nombre de la colección purulenta provocada por una infección de origen bacteriano que normalmente se sitúa junto a un diente, provocando una reacción inflamatoria en la zona que puede formar un absceso y supurar o invadir capas celulares profundas.

¿Por qué se produce?

La causa más importante es la caries, que si no se trata a tiempo puede llegar a afectar a la pulpa del diente. En los traumatismos se puede agrietar el diente y permite el acceso de las bacterias al interior, y por último los problemas periodontales son las causas más comunes en este tipo de infecciones,

¿Pueden existir varios tipos de flemón?

Sí. Dependiendo del origen y lugar de la infección podemos distinguir varios tipos de flemón:

  1. Flemón periapical: Se origina en el interior del diente. Provocado por la entrada de bacterias por caries profundas o traumatismos.
  2. Flemón periodontal: Se origina en el tejido periodontal que rodea el diente. Su origen es la enfermedad periodontal.
  3. Flemón gingival: Se produce infección en las encías si estar afectados ni el diente ni el tejido periodontal.

¿Qué signos y síntomas provoca el flemón?

Los más frecuentes son estos, aunque puede que no se presenten todos:

  • Dolor agudo, localizado, punzante y palpitante de aparición súbita
  • Dolor durante la masticación
  • Sensibilidad al frío o calor
  • Mal aliento y mal sabor de boca o halitosis
  • Inflamación en la zona y de los ganglios linfáticos de mandíbula y cuello
  • Fiebre y malestar general
  • Dificultad en la deglución
  • Dificultad para abrir la boca (trismo)

¿Qué pruebas realiza el dentista?

  • Examen de la zona o diente afectado.
  • Percusión: golpeo suave del diente afectado que es muy sensible al tacto y la presión.
  • Radiografías para identificar la localización y el alcance de la infección.
  • Pruebas de frío: aplicación del frío en el diente afectado, que es más sensible al cambio de temperatura.

En los casos en los que los primeros antibióticos no funcionen, el dentista deberá realizar pruebas complementarias para conocer la bacteria causante de la infección y recetar la medicación adecuada.

 ¿Qué tratamiento es necesario para curarlo?

Es el odontólogo quien determina la causa de la infección que provoca el flemón para prescribir el tratamiento.

En primer lugar hay que combatir la infección bacteriana:

  • Si la infección es muy localizada es posible que no se necesite tomar antibiótico y baste con el drenaje de la zona.
  • Prescripción de antibióticos y antiinflamatorios.
  • En algunos casos se aconseja realizar enjuagues con agua y sal para ayudar al drenaje del pus acumulado.
  • Una vez eliminada la infección, el odontólogo propondrá el tratamiento necesario para que no vuelva a aparecer, dependiendo del origen del problema:
  • En los casos en los que la pulpa se vea afectada pero sea viable salvar el diente, será necesario la realización del tratamiento de conductos del diente (comúnmente conocido como “matar el nervio o endodoncia”) y posteriormente realizar la reconstrucción o la colocación de una corona.
  • En caso de que el diente esté muy deteriorado y no pueda mantenerse, el tratamiento necesario será la extracción y drenaje.
  • Si la infección es de origen periodontal y no afecta al interior del diente, sino sólo al tejido que lo rodea, el tratamiento será el mismo que para combatir la periodontitis.

¿Puede complicarse?

El flemón dental no cura sin un tratamiento supervisado por el dentista. Si el flemón se rompe y drena, puede que el dolor disminuya pero el tratamiento dental sigue siendo necesario. Si no se drena, la infección puede difundirse a la región periapical, al hueso, a los tejidos blandos circundantes, a la sangre e incluso a los tejidos y órganos distantes.

En casos extremos puede provocar una septicemia (infección extendida).

¿Cómo se puede prevenir el riesgo?

Higiene dental adecuada: hay que mantener el cepillado dos o tres veces al día y utilización de seda dental y cepillos interproximales para evitar que se acumule placa entre los dientes.

  • Dieta baja en azúcares: hay que evitar alimentos perjudiciales para los dientes.
  • Controlar los problemas de salud que debilitan el sistema inmunológico (por ejemplo, la diabetes)
  • Realizar revisiones dentales periódicas para que el dentista supervise el estado de los dientes, las encías y la boca y se puedan tratar a tiempo las patologías que puedan derivar en infección.

Laura Curiel Fuente
Odontóloga. Práctica privada exclusiva en ortodoncia. País Vasco y Cantabria

 

Bibliografía

  • Bagán JV, Scully C. Medicina y patología oral. Medicina Oral S.L. Valencia. Septiembre, 2006.
  • García Barbero J. Patología y terapéutica dental. Editorial Síntesis,1997.
  • Santamaría J. Lecciones de Cirugía bucal. Universidad del País Vasco – Edición 1. Enero, 2001.

 

REVISADO: junio 2018

 

 

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