Dificultad para tragar

La disfagia es cualquier dificultad o molestia para la deglución, es decir el paso de los alimentos, tanto sólidos, líquidos o ambos, desde la boca al estomago. Aunque parezca extraño, es más difícil tragar líquidos que sólidos, ya que se dispersan por la boca y es más complicado dirigirlos hacia el conducto adecuado.

Es un síndrome frecuente, cuya prevalencia aumenta con la edad, y que repercute de forma muy negativa sobre la calidad de vida.

¿Qué es necesario saber de la deglución normal?

El proceso de la deglución va desde la colocación del alimento en la boca hasta su llegada al estómago.

  • Una deglución normal se realiza en 3 fases (oral, faríngea y esofágica) en las que toman parte 25 músculos.
  • El olor, sabor y la vista de los alimentos generan la producción de saliva, para facilitar el proceso de masticación una vez que se han introducido de manera voluntaria los alimentos en la boca.
  • El alimento formando el bolo alimenticio es enviado también de manera voluntaria hacia la faringe (la parte de atrás de la boca).
  • Una vez que el bolo de alimentos alcanza la faringe, el proceso de deglución se convierte en automático. La laringe se cierra para evitar que los alimentos o los líquidos se introduzcan en las vías respiratorias y los pulmones, y para hacer posible que el bolo de alimentos continúe descendiendo por esófago.
  • El esófago, formado por paredes musculares que se contraen automáticamente, impulsa los alimentos hacia abajo, hacia el estómago.

¿A quién puede afectar la disfagia?

Existen varias causas que pueden originar la disfagia. Ante la aparición de dificultad para tragar se debe consultar al médico de familia para identificar la causa.

  • En los Ancianos: existe en muchos de ellos disfagia asociada a la edad. El envejecimiento produce cambios en la anatomía de la cabeza y cuello, al tiempo que modifica el funcionamiento que controla la función deglutoria presentándose en el 45% de los casos. Hablamos de presbifagia (las alteraciones en la deglución que se producen en ancianos sanos). Este porcentaje aumenta hasta el 65% en el caso de las personas que viven en clínicas o residencias. Las razones son: debilitamiento de los músculos de la masticación y la deglución; pérdida de dentición; reducción de la salivación.
  • Existen otras múltiples causas de de disfagia como personas con acidez crónica(esofagitis), quemaduras internas, radioterapia, Infecciónes (laringitis, amigdalitis, herpes), disfagia asociada a enfermedades neurológicas.
  • Y el desarrollo de cánceres del tracto digestivo superior es habitual la aparición de disfagia por alteración de la anatomía.

¿Qué signos y síntomas aparecen con la disfagia?

El síntoma fundamental es la dificultad para tragar alimentos solidos, líquidos o ambos. Cuando la dificultad se produce para todo tipo de alimentos, el cuadro presenta mayor seriedad. Además debemos prevenir que el paciente no sufra aspiraciones al árbol bronquial al presentar reflujo de los alimentos por la dificultad esofágica al paso de los mismos.

Hay muchos signos y síntomas diferentes asociados con la disfagia: tragar a menudo, tos y babeo con frecuencia, voz anormalmente ronca y necesidad de aclararse la garganta a menudo, pérdida de saliva al comer (los alimentos y la saliva se escapan de la boca, o incluso en ocasiones por la nariz), mayor facilidad al comer despacio.

¿Qué otros síntomas pueden aparecer como consecuencia de la disfagia?

Las alteraciones de la deglución ocasionan distintos tipos de complicaciones.

  • Por un lado, puede producirsela malnutrición, deshidratación o estreñimiento por el insuficiente aporte de nutrientes y de agua debido a una deglución ineficaz y el miedo a beber por riesgo al atragantamiento.
  • La tos o sensación de asfixia durante la deglución, sugieren o confirman la presencia de complicaciones por aspiración.
  • Por otro lado,la persona con disfagia puede sufrir complicaciones en las vías respiratorias, como las neumonías aspirativas, producidas por la llegada de alimentos y secreciones digestivas a las vías respiratorias y los pulmones.
  • Se suma el deterioro de la calidad de vida de un paciente con disfagia, afectando directamente a su estado psicológicocon estados de ansiedad o depresión. Además se reduce la eficacia de la ingesta y se incrementa el tiempo dedicado a las comidas debido a que se cuenta con una menor variedad de alimentos.
  • Y no sólo eso, puesla disfagia también supone una importante repercusión en el gasto sanitario ya que existe un mayor riesgo a enfermar y menor respuesta a la medicación ya que al nutrirse peor, bajan las defensas.

 

¿Cómo se puede diagnosticar la disfagia?

Ante la presencia de disfagia el paciente debe acudir a su médico de familia quien realizara las exploraciones  necesarias para aclarar el origen del cuadro.

Para lograr el diagnóstico es necesaria la utilización de la sintomatología del paciente y una exploración exahustiva estudiando qué ocurre exactamente en el trayecto del alimento desde la boca al estómago.

El médico procederá a realizar las exploraciones oportunas y solicitara las pruebas complementarias necesarias.

De entre todas las pruebas complementarias, para el estudio de la disfagia destaca: el esofagograma y/o la esofagoscopia que nos permiten valorar la anatomía del esofago. Sólo algunos casos requerirán pruebas diagnósticas complejas, , videorradiología (ingesta de líquido mientras realizan radiografías, que mostrará dónde va el líquido (ingesta de bario); manometría y pHmetría esofágicas: Consistentes en medir la presión y el oh (la acidez) que se ejerce sobre una sonda a medida que va pasando desde la boca hasta el estómago.

Hasta un 70% de las personas que experimentan dificultades para la deglución no son totalmente conscientes de la seriedad de su problema. Por lo tanto, si cualquiera de los signos siguientes se corresponde con lo que le ocurre a usted, coméntelo con alguien, y pida consejo a su médico de cabecera.

¿Existe tratamiento para la disfagia?

Sí. Pero es muy importante conocer la causa de enfermedad. Por lo general, el problema no puede curarse, pero existen numerosos métodos que pueden emplearse para facilitarle la ingestión de alimentos y bebidas,

En las personas con dificultades para tragar es necesario asegurar que se evita la deshidratación o malnutrición y evaluar el riesgo de aspiración dada la posibilidad de complicaciones pulmonares, que pueden ser graves y el riesgo de impactación esofágica.

¿Qué posibilidades terapéuticas existen?

En ocasiones en los ancianos o personas institucionalizadas sólo es necesario hacer cambios de la alimentación otras veces son necesarias modificaciones físicas, de la deglución o intervención farmacológica y/o quirúrgica. Todo ello requiere el conocimiento previo de cual es la causa que dificulta la deglución y el conocimiento de los fármacos que consume el paciente y que pueden influir en la deglución. Si eso ocurre debemos proceder a retirarlos.

¿Qué tipo de alimentación podemos recomendar?

En los pacientes que presentan disfagia de forma permanente y no es necesario tratamiento quirúrgico, debemos asegurar la alimentación e hidratación del paciente.

Para ello necesario conocer a qué altura se encuentra el problema y lo más importante es asegurar una dieta adecuada:

  • Los alimentos sólidos deben triturarse o ablandarse, para que necesiten menos masticación y menos fuerza para propulsarlos a través de la faringe.
  • Para estimular el apetito, los alimentos deben tener buen aspecto. Triturar la carne y las verduras por separado, para evitar que su apariencia sea poco apetitosa. Usar verduras de colores oscuros, como brócoli y espinacas, por ejemplo.
  • No añadir más líquido del necesario en el triturado porque reduce su valor nutritivo.
  • No incluir diferentes consistencias en el mismo plato, por ejemplo sopa de fideos o de arroz sin triturar.
  • Evitar las frutas y verduras con semillas o pepitas (kiwi, fresas…, los alimentos pegajosos (puré de patata) y los que se desmenuzan en la boca (magdalenas).
  • En caso de los líquidos deben espesarse ya que no se puede controlar bien el flujo y es muy fácil que acaben introduciéndose en las vías respiratorias y los pulmones. Triturar los alimentos preparados para que tengan una textura uniforme. Evitar la presencia de grumos, huesecillos o espinas.
  • Los alimentos un poco ácidos (servidos con limón, por ejemplo), pueden provocar automáticamente el reflejo de deglución.
  • Se pueden encontrar en la farmacia productos de alimentación adaptada para el adulto, de alto valor nutricional para desayunos, comidas, meriendas o cenas.

Cuando existe riesgo significativo de aspiración, es necesario anular todo tipo de ingesta e indicar nutrición artificial optándose por un cambio en el método de alimentación, bien sea por sonda o por gastrostomía, mientras se toman medidas específicas para resolver el cuadro clínico, bien mediante la aplicación de un tratamiento efectivo y dirigido a la causa etiológica de la disfagia, bien por la instauración de medidas terapéuticas paliativas.

Consejos para asegurar una hidratación adecuada

  • Espesar los líquidos con un modulo de espesante de venta en farmacias.
  • Beber líquidos espesados en cada comida y entre las mismas.
  • No beber o administrar las bebidas con jeringa ni con cañas.
  • Tomar poca cantidad de una sola vez, mediante cucharitas de postre.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • No esperar a tener sensación de sed para beber.
  • Tomar preferentemente las bebidas espesadas frías.
  • Aumentar la ingesta de líquidos espesados en épicas de calor, y antes, durante y después del ejercicio.
  • En caso de prescripción médica, restrinja la ingesta de agua y otros líquidos espesados.

¿Qué modificaciones podemos hacer para ayudar la deglución?

Servir la comida en platos pequeños y asegurar que puede comer en un entorno agradable y tranquilo pueden ayudarnos.

Las siguientes modificaciones pueden ser positivas:

  • Cortar los alimentos en trozos pequeños.
  • Si existe pérdida del sentido del olfato y del tacto, habrá dificultad para producir suficiente saliva y ablandar sus alimentos.
  • Asegurar que sus alimentos tengan un aspecto apetitoso, y colores atractivos.
  • Tener líquido a mano para facilitar el tránsito de los alimentos.
  • Gran disponibilidad de tiempo para comer.
  • Procurar comer en calma y en silencio, sin tensiones y sin que haya otras personas observando.

¿Es importante la postura a la hora de la alimentación?

Es muy necesario cuidar la postura a la hora de alimentar al paciente con disfagia para reducir en lo posible las posibilidades de aspiraciones.

  • Siéntese siempre tan erguido como pueda, con los hombros rectos con un apoyo suficiente en la espalda, sobre todo para aquellos que tengan una buena estabilidad.
  • Si los alimentos se atascan póngase en pie, estire la parte superior de su cuerpo y de unos cuantos pasos; esto podría hacer que la comida se deslice a su estómago. No se tumbe.
  • Si los músculos de su mandíbula y su lengua son débiles, puede aprender ejercicios para fortalecerlos, y hacer que su masticación sea más efectiva.
  • Aprenda a realizar largas inspiraciones (un logopeda puede enseñarle a respirar más eficazmente, además de ayudarle a fortalecer los músculos de su lengua y su laringe).
  • Si usa una dentadura postiza, cerciórese de que esté bien ajustada.
  • Deje transcurrir al menos 3 horas después de la cena antes de acostarse. Si algún alimento permanece atascado en su esófago durante la noche, puede ser muy incómodo, e incluso doloroso en ocasiones.

Con frecuencia requiere la participación de equipos médicos especializados y multidisciplinarios para su correcto diagnóstico y tratamiento. No obstante, la orientación diagnóstica realizada por el médico de familia es esencial para un manejo precoz y correcto.


MarÍa Hernández Carrasco

Médico adjunto, MFyC, C. S. Arturo Eyries, Valladolid

REFERENCIAS:

  • http://www.dysphagiaonline.com/es/paginas/01_what_is_dysphagia.aspx
  • La Unidad de Disfagia de Povisa i. Blog Hospital Povisa: La Unidad de Disfagia de Povisa, iniciativa pionera en Galicia [Internet]. povisa.es. 2016 [cited 15 June 2016].
  • Ortiz V, Clavé P. Disfagia orofaríngea y trastornos motores esofágicos. En: Ponce J, ed. Tratamiento de las enfermedades gastroenterológicas. Elsevier Doyma. Barcelona, 2011:3-17.
  • Quigley EMM. Manifestaciones y tratamiento de los trastornos de la motilidad digestiva. En: Freston JW, Jacobson ED, Quigley EMM, eds. Digestive Diseases Self-Education Program. Edición en español. Motilidad del aparato digestivo. Barcelona: Medical Trends, S.L; 2000. P.15-43

Revisado: marzo 2020

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