Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

¿Tiene algún conocido que le haya comentado que acude a su oftalmólogo porque tiene degeneración macular? ¿Le ocurre a usted? En este post le explicaremos algunos datos generales sobre la enfermedad.


¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad o DMAE?

La DMAE es una enfermedad degenerativa, relativamente frecuente, que afecta a la zona central de la retina. La zona central de la retina recibe el nombre de mácula y es una de las partes del ojo responsables de la visión, pues gracias a ella realizamos correctamente actividades como conducir, leer, ver la televisión, etc.
Se dice que esta enfermedad es la principal causa de ceguera en adultos mayores de 55 años que viven en países desarrollados como el nuestro.

Podemos diferenciar dos fases clínicas, maculopatía temprana, que se caracteriza porque la visión permanece normal y porque en la exploración del fondo de ojo, su médico puede observar un material blanquecino en la retina llamado drusa. La otra fase clínica es la maculopatía avanzada, la DMAE propiamente dicha que, a diferencia de la anterior, se produce disminución de la visión.

A su vez, la DMAE se divide en dos. Una es la forma seca o atrófica, y otra la húmeda o exudativa. La más frecuente es la seca o atrófica que como bien dice su nombre, se caracteriza porque la retina se atrofia o degenera. La evolución de la forma seca es lenta, por eso es posible que no tenga ningún síntoma hasta que varios años de evolución de la enfermedad.

La DMAE húmeda o exudativa, es menos frecuente. Al realizar la exploración del fondo de ojo, su médico puede observar exudados o hemorragias en la retina. En este caso, los síntomas aparecerán de manera más rápida.
Por último, aunque como hemos comentado que existen dos formas diferentes de DMAE, debe saber que si tiene una forma seca, existe un riesgo de que evolucione a una húmeda.

 

¿Cuál son los factores de riesgo para padecer DMAE?

El principal factor de riesgo para desarrollar la enfermedad es la edad, especialmente a partir de los 55 años. También intervienen otros factores como el sexo (más frecuente en mujeres), raza (asiáticos y blancos tienen más riesgo de hispanos o negros) y factores ambientales como el tabaco, la hipertensión arterial, los malos hábitos dietéticos y la exposición directa y prolongada al sol.

Usted podría evitar desarrollar la enfermedad si actúa sobre los factores ambientales. Por eso se recomienda a la población que evite fumar, mantenga una dieta adecuada y equilibrada, evite el sedentarismo y que se proteja adecuadamente del sol.

 

¿Qué síntomas orientan a que pueda tener esta enfermedad?

La enfermedad puede afectar a uno o a los dos ojos. Los síntomas más frecuentes son: visión borrosa, alteración en la percepción de la forma y tamaño de las imágenes, percepción de manchas negras en el campo de la visión.
Estos síntomas dificultan, entre otras cosas, la lectura y el reconocimiento de caras.

 

¿Cómo puede diagnosticarse la enfermedad?

Para el diagnóstico de la enfermedad será necesario que su médico realice una buena historia clínica y exploración física.
Dentro de la exploración física cabe destacar el Test de Amsler, una prueba muy sencilla que usted puede realizar en su propio domicilio y que consiste en una cuadrícula que se recomienda que mire de manera periódica y, en caso de que empiece a observar que dichas líneas se vuelven onduladas, se recomienda que acuda al médico.

Además, puede someterle a pruebas como retinografía (obtención de una imagen del fondo de ojo que permitirá detectar la presencia de drusas, hemorragias o exudados), angiografía de fluorescencia (AGF. Consiste, como la retinografía, en obtener una imagen del fondo de ojo pero, a diferencia de esta, será necesario inyectar un colorante por un acceso venoso que facilitará la visualización de los vasos de la retina) y tomografía óptica de coherencia (OCT. Da información a su médico al respecto de las capas de la retina).

 

¿Tiene tratamiento?

En lo que se refiere a la forma seca, no existe un tratamiento que haya demostrado ser eficaz para mejorarla, de manera que, si la padece, no podrá recuperar la visión perdida. No obstante, existen tratamientos como las vitaminas antioxidantes que tienen como objetivo enlentecer el progreso de la enfermedad.
La forma húmeda, en cambio, sí que tiene un tratamiento específico que tiene como objetivo eliminar los exudados, y consiste en la administración, de manera periódica y por su oftalmólogo, de inyecciones intraoculares.


Fatima Victoria Villafañe Sanz
Médico Residente Medicina familiar y comunitaria.Centro de Salud Arturo Eyries.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • https://www.icoftalmologia.es
  • https://www.fisterra.com/guias-clinicas/degeneracion-macular-asociada-edad/
  • https://www.ioba.es/2017/02/07/degeneracion-macular-asociada-a-la-edad/
  • https://www.clinicabaviera.com/degeneracion-macular-asociada-edad

 

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