Aftas o úlceras

¿Te salen úlceras en la boca? ¡Conoce más sobre esta patología!

¿Qué son las aftas?

Las aftas son úlceras pequeñas, blanquecinas, que se forman en la mucosa de la boca u otras partes del tubo digestivo y constituyen una de las enfermedades bucales que más frecuencia tiene junto con las caries.

No son graves, pero sí muy molestas y causa de consulta por parte de los pacientes por el dolor que originan ya que pueden interferir en la actividad diaria.

¿Cómo son y dónde se localizan?

Son llagas abiertas con forma redondeada u ovalada, de color blanquecino o amarillento, rodeadas por un halo rojizo. Su tamaño oscila entre los 3 – 8 milímetros y pueden aparecer en solitario o en grupos de hasta 20.

Sus localizaciones más frecuentes son la zona interna de las mejillas, los labios, los bordes de la lengua, el paladar blando y la base de las encías.

¿Qué síntomas provocan?

Una o más manchas de color rojo que se transforman en úlceras abiertas de color blanco o amarillento y que provocan dolor. Comienzan con una sensación de ardor u hormigueo, dando paso a la aparición de un pequeño bulto rojo, para terminar con una herida abierta.

Síntomas menos comunes son:

  • Fiebre
  • Malestar general (dolor de cabeza, diarrea)
  • Ganglios linfáticos cercanos a la cavidad oral inflamados
  • Erupción cutánea

No son lesiones graves, pero sí son muy molestas porque que provocan dolor al comer, beber e incluso molestan al hablar. El dolor, por lo general, disminuye en un período de 7 a 10 días. Pueden pasar de 1 a 3 semanas para que las aftas sanen por completo. Las úlceras más grandes pueden tardar más tiempo en sanar. ¡No son contagiosas!

¿Qué tipos de lesiones existen y a quién afectan?

Se pueden distinguir tres tipos según el tamaño y número de lesiones:

  • Primer tipo: caracterizado por presentar heridas con un tamaño menor a 1 cm, superficiales y poco numerosas. Este tipo es el más frecuente.
  • Segundo tipo: caracterizado por heridas con un tamaño mayor a 1 cm y profundas.
  • Tercer tipo: Caracterizado por muchas lesiones y muy pequeñas (entre 1 y 2 mm) que se agrupan.

Según la frecuencia de aparición, se pueden diferenciar entre lesiones agudas, crónicas y recurrentes. Las de tipo recurrente, que afectan al 20% de la población, suelen aparecer por primera vez durante la infancia, pero son en la adolescencia y durante el comienzo de la edad adulta cuando más afectan. Con el paso de los años es más difícil padecerlas.

Son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Hay personas con una predisposición genética a desarrollar este tipo de úlceras.

¿Por qué aparecen las aftas?

Hay múltiples factores que pueden provocar la aparición de aftas:

  • Agentes externos:
    • Mecánicos: por un mordisco involuntario, un empaste o reconstrucción dental que produce roce, una limpieza dental excesivamente agresiva, etc.
    • Físicos: roce de prótesis, dentaduras, brackets, etc.
    • Químicos: el uso de determinados fármacos
  • Infecciones: bacterianas, micóticas, virales (herpes).
  • Trastornos inmunológicos: como liquen plano, pénfigo vulgar, lupus eritematoso
  • Trastornos del desarrollo: epidermólisis ampollar
  • Enfermedades hematológicas: anemia, neutropenia, agranulocitosis
  • Neoplasias: leucemia aguda, linfoma
  • Alergias alimentarias
  • Predisposición genética: es común que varios miembros de la familia lo sufran

Además hay situaciones que determinan una mayor propensión a la aparición de aftas:

  • Estrés emocional
  • Carencia de ciertas vitaminas y minerales (hierro, ácido fólico o vitamina B12)
  • Cambios hormonales: ciclo menstrual o embarazo
  • Tabaco

¿Qué debo hacer si tengo aftas?

  • Normalmente las aftas curan solas desapareciendo espontáneamente en 7 – 10 días y no precisan tratamiento.
  • Los enjuagues con colutorios especiales (que no incluyan alcohol puesto que la herida puede empeorar) o con agua con sal pueden favorecer su curación.
  • En las farmacias venden preparados con ácido hialurónico que crean una película protectora disminuyendo el dolor y favoreciendo la cicatrización.
  • Es posible aliviar el dolor y tratar la inflamación con anestésicos locales o antiinflamatorios tópicos que debe recetar tu médico u odontólogo.
  • Para acelerar el proceso de curación se aconseja no tomar comidas muy condimentadas, calientes o saladas y evitar la ingesta de alimentos ácidos.
  • Raras veces es necesario recurrir a tratamientos con fármacos como antibióticos y en casos excepcionales tratamientos con inmunomoduladores orales o locales.
  • Hay que acudir a la consulta del médico u odontólogo en los casos en los que las aftas sean persistentes (más de dos semanas), recurrentes (más de dos o tres veces al año), si empeoran o van acompañadas de síntomas como fiebre, dolor de cabeza, erupción cutánea o diarrea.

Es importante que los pacientes que sufren lesiones recurrentes mantengan buenos hábitos para evitar la aparición de las aftas:

  • Higiene bucal adecuada
  • Tener una dieta variada, rica en frutas y verduras
  • Consumir alimentos ricos en vitamina C omega-3
  • Evitar comidas muy calientes

Laura Curiel Fuente
Odontólogo. Práctica privada exclusiva en ortodoncia. País Vasco y Cantabria

 REFERENCIAS:

  • Bagán JV, Scully C. Medicina y patología oral. Medicina Oral S.L. Valencia. Septiembre, 2006.
  • Cawson RA, Odell EW. Fundamentos de medicina y patología oral. Editorial Elsevier. 8ª edición.
  • Chattopadhyay A, Shetty, KV. Recurrent aphthous stomatitis. Otolaryngol Clin North Am. 2011.

REVISADO: marzo 2019

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