Caspa

La caspa, también llamada pitiriasis, es un problema que afecta a gran número de personas (hasta un 50% de la población joven), pudiendo provocar problemas emocionales y sociales así como inseguridad en el aspecto físico. Aprende a diferenciarla de otras patologías similares y cómo abordarla a través de este post.

¿QUÉ ES LA CASPA?

La caspa es una descamación excesiva, crónica y no inflamatoria del cuero cabelludo, que se manifiesta con desprendimiento de células en forma de escamas.

 

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

No están demasiado claras las causas de la caspa. En su aparición participan dos mecanismos: uno irritativo debido a los ácidos grasos y otro celular por aumento de la cantidad de células del cuero cabelludo.

Factores determinantes:

  1. La estación climatológica del año: la caspa empeora en invierno y mejora en verano.
  2. Los estados de tensión o ansiedad, así como la alimentación rica en grasas e hidratos de carbono.
  3. El estado hormonal del individuo. Aparece en la pubertad y va aumentando progresivamente hasta los 30 años, y tiende a desaparecer en personas mayores.
  4. Microorganismos: un hongo llamado Malassezia furfur parece implicado en su etiología.
  5. Autoalérgenos presentes en el propio sudor y reacciones a fármacos y cosméticos pueden alterar el proceso normal de descamación del cuero cabelludo.

 

¿A QUIÉN AFECTA?

Se inicia en la pubertad, probablemente en relación con los cambios que se suceden en la maduración sexual, y alcanza su máxima expresión a los 20 años. Al contrario que en otras patologías del cuero cabelludo, la caspa disminuye con la edad. Por el momento no parece que haya factores genéticos ni hereditarios vinculados.

 

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

Existen dos formas de presentación: la caspa seca y la caspa grasa.

  • Caspa seca. Es la forma más frecuente, no suele asociarse alopecia o eritema y suele mantenerse durante largos períodos. Puede evolucionar a caspa grasa o desaparecer de forma espontánea. Se manifiesta en forma de escamas finas de tono blanco o grisáceo, secas, de fácil desprendimiento por acción del peinado y que caen sobre los hombros. Ocupan casi la totalidad del área capilar. El cuero cabelludo puede presentarse seco y sin brillo. Generalmente no pica.
  • Caspa grasa. Es menos frecuente que la anterior y se parece más a la dermatitis seborreica. Es una descamación asociada a un aumento de la producción de grasa y puede ser evolución de una caspa seca o aparecer de forma espontánea. Las escamas son de mayor tamaño y el cabello presenta un aspecto aceitoso y brillante, con escamas amarillentas, más gruesas y adherentes, empapadas en una película de grasa. Se localizan preferentemente en el área del cuero cabelludo frontal, que corresponde a la zona más seborreica. Suelen permanecer adheridas al cabello y al cuero cabelludo, formando placas.

 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El diagnóstico se realiza por inspección visual, observando las escamas en el cuero cabelludo sin signos inflamatorios y sin afectación de otras partes del cuerpo. Se puede recurrir a descamar el cuero cabelludo mediante una espátula o cinta hipoalergénica.

En caso de dudas, su médico de atención primaria recurrirá a la realización de un cultivo y visualización directa al microscopio o exploración con una luz especial, fundamentalmente orientado a descartar otras patologías.

La caspa y la dermatitis seborreica son dos patologías diferentes, aunque algunos autores ya las consideran etapas evolutivas de una misma enfermedad. La dermatitis seborreica, que también cursa con escamas,  presenta (a diferencia de la caspa), signos inflamatorios, aparece sobre todo en la edad infantil, aumenta en la edad adulta, puede afectar a otras zonas del cuerpo y evoluciona en brotes.

 

¿CUÁL ES SU TRATAMIENTO?

Consulte a su médico, quien le recomendará tratamientos específicos en función del tipo de caspa que presente. En líneas generales se proponen los siguientes:

  • Caspa seca: champú especial con ingredientes queratolíticos y antimicrobianos 1-2 aplicaciones/semana. Para la fase de mantenimiento se utiliza un champú suave de uso frecuente. También se recomiendan mascarillas exfoliantes o queratolíticas 1 vez/semana. Alternar el champú especial con otros champús similares para evitar resistencias.
  • Caspa grasa: champú especial con ingredientes antimicrobianos, queratolíticos, antiprurito y antiseborreicos 1-2 aplicaciones/semana. Para el mantenimiento se utiliza champú suave seborregulador. Evitar lavarlo cada día, empezar en días alternos con el champú específico y acabar espaciándolo 2 días sin lavar.

Los tratamientos pueden complementarse con el empleo de lociones anticaspa con iguales ingredientes o mascarillas absorbentes 1 vez/semana (en particular durante las fases de mantenimiento).

 

ALGUNOS CONSEJOS ÚTILES SI TIENES CASPA

  • No abandonar los tratamientos de golpe. Es preferible ir espaciando la frecuencia de aplicación hasta finalizar el tratamiento.
  • Lavar el cuero cabelludo con movimientos suaves con las yemas de los dedos para ayudar a eliminar las escamas sin generar irritación ni sobreinfección.
  • Al lavar la cabeza, limpiar especialmente las zonas en las que las descamaciones son más habituales: zona frontal, parte superior alrededor de las orejas. Dejar actuar el champú durante unos minutos.
  • El agua de lavado y aclarado debe ser tibia, pues el exceso de calor irrita el cuero cabelludo y abundante para eliminar los residuos.
  • Si el cabello es abundante, deshumedecer el cuero cabelludo cuidadosamente antes de secar el cabello. Si el cabello es largo, secar bien la zona de la nuca.
  • No recoger el cabello con gomas, pinzas, gorros, etc. si todavía está húmedo. La oclusión y la humedad favorecen el desarrollo de algunos hongos. Por el mismo motivo, es recomendable no acostarse con el cabello mojado.
  • Si se utiliza secador, mantenerlo a una cierta distancia para evitar que el exceso de calor irrite y deshidrate el cuero cabelludo.
  • Lavar y limpiar frecuentemente el interior de cascos de moto, gorros, etc. No compartir estos objetos.

Sara Leticia de la Fuente Ballesteros
Médico residente, MFyC, Centro de Salud Arturo Eyries, Valladolid

 

REFERENCIAS:

  • García Ramón E, Granja Garrán Y. Caspa. AMF 2008; 4(9) 519-522
  • Olazábal Ulacia JC, Enríquez Gutiérrez EV, García Paniagua R, del Río Pérez P. Averroes. Manual de terapia en atención primaria. 2º ed. EviSciencie Publications; 2016: capítulo 15.

 

Revisado: Septiembre 2018

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