Alopecia, ¿qué puedo hacer?

La caída de pelo en un motivo frecuente de consulta de Atención Primaria que, en general, causa una importante preocupación por la repercusión estética que conlleva. En ocasiones dicha pérdida de cabello necesitará tratamiento, en otras quizás sea normal. Por ello hoy te explicamos los tipos de alopecia.

¿Qué es la alopecia?

Es el término médico para referirse tanto al aumento de la caída de cabello como la reducción de la densidad o pérdida de este localizado o difuso en el cuero cabelludo.

Se clasifican en dos grupos: alopecias cicatriciales (liquen plano, lupus, tiña inflamatoria) y no cicatriciales (alopecia androgénica, areata difusa, efluvio telógeno y anágeno).

La principal diferencia es que las cicatriciales son irreversibles por la destrucción de los folículos pilosos y en las segundas, cuando el proceso inflamatorio que afecta al folículo se resuelve, este puede recuperar su actividad.

¿Es frecuente?

Las causas más frecuentes son alopecia androgénica, areata, efluvio y alopecia traumática.

Incluso ciertos tipos de alopecia son más frecuente en algunos rangos de edades: la alopecia areata y tiña capitis, son las dos principales causas de caída de pelo en niños. El efluvio telógeno es frecuente en adolescentes y la alopecia fibrótica frontal suele ser más frecuente en mujeres posmenopáusicas.

La alopecia androgénica (que puede afectar tanto a hombres como a mujeres) y la areata llegan a afectar a casi el 2% de la población.

¿Cuánto se considera una pérdida fisiológica de cabello?

Se considera una pérdida fisiológica de entre 70-100 cabellos al día. El 50% de cabello generalmente se pierde antes que el paciente logre percibirlo como tal.

Por ejemplo, cuando uno nota abundante pérdida de cabello al peinarse, al lavarlo o al encontrarlo en la almohada suele ser un efluvio telógeno (habitual por estrés).

¿Cómo se diagnostica?

Una buena historia clínica y un examen físico detallado serán suficientes para establecer el diagnóstico pero en ocasiones serán necesarias pruebas complementarias.

Es importante valorar antecedentes personales desde 6 meses previos al inicio de la caída de cabello problemas de nutrición, alteraciones endocrinológicas, uso de medicamentos, agentes físico-químicos, cirugía bajo anestesia general, estrés, ansiedad,

Así como antecedentes familiares de alopecia androgénica y la congénita, ya que existe un componente genético asociado.

¿Qué se debe de explorar ante una alopecia?

La exploración física debe de evaluar si la pérdida de cabello es focal o difusa, presencia de lesiones asociadas (escamas, pústulas, excoriaciones). Valorar las características del cuero cabelludo. Sin embargo también se aconseja valorar las uñas, mucosa oral y zonas con importante vello corporal.

Debe de incluir el test de la pilotracción en diferentes regiones del cabello (se tira de un mechón de 20 a 50 cabellos y será positiva si se desprende gran número de cabellos. Pero tiene poco valor si el paciente se ha lavado el pelo antes de la prueba.) Ésta prueba suele ser positivo en los tipos de alopecia efluvio en fase anagén y telogena.

Si se cuenta con dermatoscopio se puede realizar una tricoscopia. En ocasiones se requiere realizar biopsias de la zona.

¿Se deben hacer pruebas complementarias?

Como se ha mencionada previamente suele ser suficiente con un interrogatorio y una exploración física. Aunque en ocasiones para descartar patología subyacente se puede completar con una analítica que incluya hemograma, VSG, bioquímica con TSH, testosterona libre, DHEAs, ferritina, ácido fólico, vitamina B12, prolactina, serologías o cultivo dependiendo del diagnóstico diferencial que se desea realizar.

¿Cómo se trata en Atención Primaria?

Tras realizar un diagnóstico diferencial y en los procesos con afectación leve a moderada, el tratamiento puede frenar y en algunos casos revertirlo parcialmente.

La primer línea incluye solución de minoxidil  al 2 % y 5% aplicando 1 ml cada 12 horas durante 6-12 meses cuando se aprecian resultados pero se debe de mantener de forma indefinida puesto que al suspenderlo el cabello se cae nuevamente.

Existe una asociación entre minoxidil y tretinoína tópica que mejora la absorción del primer componente pero tiene un uso limitado por el efecto irritativo de la tretinoína.

El tratamiento oral de elección es la finasterida 1mg/día y su efecto es visible a los 6 meses del inicio del tratamiento, revirtiendo la disminución del diámetro del cabello y su caída.

Los análogos de prostaglandinas han demostrado poca eficacia en el crecimiento del cabello.

En determinadas alopecias se suelen beneficiar de corticoide tópico o intralesional o antifúngicos orales. En ocasiones se puede aconsejar algún complejo vitamínico para la caída de cabello.

¿Cualquier persona puede tomar finasterida?

Es una dosis bien tolerada en general, aunque puede presentar disminución de la libido, trastornos de la eyaculación y disfunción eréctil que se resuelve al suspender el tratamiento. Se aconseja evitar en varones mayores de 60 años, ya que la actividad de la 5 alfa reductasa es muy inferior a la de los jóvenes y en mujeres embarazadas o en edad fértil por riesgo de feminización e hipospadias en el feto varón así como en postmenopáusicas donde no se demostrado su eficacia.

Una alternativa es el acetato de ciproterona (solo o asociado a etinilestradiol).

En mujeres con alopecia areata además del minoxidil tópico suele añadirse ketoconazol en champú ya que puede favorecer el crecimiento del cabello.

¿Cuándo se recomienda valoración por dermatología?

En todas las alopecias cicatriciales, aquellas alopecias no cicatriciales de difícil diagnóstico, areatas recidivantes o extensas, o en aquellas alopecias que con el tratamiento convencional no han mejorado.


Ilse Campuzano Juárez

Médico de Familia, Servicio de Urgencias H. Río Hortega.

 

 

REFERENCIAS:

  • AGUIRRE C, Se me cae el pelo. AMF 2016;12(11):667-673
  • SHAPIRO J, OTBERG N, et al. Evaluation and diagnosis of hair loss. Disponible en Uptodate.
  • SEMERGEN Resimecum, Manual de Diagnóstico y tratamiento dirigido al Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, 2015 pp. 27-28

 

Revisado: junio 2018

 

 

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