Golpe de calor

Estamos en plena “ola de calor”. En estos meses de verano lo hemos oído en repetidas ocasiones en las noticias. Sabemos que hay que tener cuidado con las temperaturas, sobre todo si trabajamos al aire libre o si pasamos mucho tiempo fuera de casa o lejos de un lugar fresco. Pero ¿Aún no sabes qué es el golpe de calor o cómo afecta a nuestro cuerpo? Te lo contamos.

El golpe de calor es la respuesta del organismo a una agresión producida por el calor, de hecho es el más grave de los efectos de las altas temperaturas ya que cursa con una alteración generalizada de nuestro cuerpo.

¿Cuándo se puede producir el golpe de calor?

Con más frecuencia, suele aparecer entre las 24-48 primeras horas de una ola de calor, cuando aún no se han puesto en marcha los mecanismos de aclimatación de nuestro organismo, sobre todo si las temperaturas ambientales alcanzan los 30º y la humedad ambiental es superior al 60%.

¿Es lo mismo lipotimia que golpe de calor?

Existen algunos términos que nos pueden crear duda como son la insolación, los desvanecimientos o lipotimias que debemos diferenciar del golpe de calor.

Una insolación se manifiesta por enrojecimiento de de la piel, malestar, hipotensión producido por la vasodilatación corporal por las altas temperaturas que puede conllevar desmayos, desvanecimientos o lipotimias. Cuando se produce, lo habitual es notar decaimiento, mareo (presíncope) pudiendo llegar a esa breve pérdida de conciencia (síncope). En estos casos, lo que debemos hacer es sentarnos en un sitio fresco y elevar las piernas. Además, es mejor tomar agua, ya que las bebidas azucaradas aumentan la eliminación de líquidos y el alcohol incrementa la deshidratación.

¿Cómo se protege nuestro cuerpo frente al calor?

El cuerpo humano libera calor mediante tres mecanismos que permitirán la regulación de nuestra temperatura:

  • A través de la evaporación del sudor. El sudor toma de la piel con la que está en contacto el calor necesario para el paso del estado líquido a vapor. Se evaporará más o menos sudor, dependiendo de la humedad y de la velocidad del aire.
  • A través de la convección. La piel cede calor al aire que la rodea cuando las temperaturas son distintas.
  • Y por último a través de la radiación. Intercambio térmico que se produce entre dos cuerpos sólidos a diferente temperatura.

¿Qué pasa cuando nuestro cuerpo no puede eliminar ese calor?

Cuando el cuerpo es incapaz de enfriarse mediante alguno de los mecanismos que hemos contado anteriormente, pueden presentarse una gran variedad de trastornos como inflamación o edemas, calambres en las extremidades, agotamiento y afecciones cutáneas. Pero el efecto más grave de la exposición a situaciones de calor intenso es el llamado “golpe de calor”, que se caracteriza por una elevación incontrolada de la temperatura corporal a límites incompatibles con la vida, pudiendo causar lesiones en los tejidos o en distintos órganos vitales al producirse un fracaso de la termorregulación de nuestro cuerpo.

¿Qué situaciones pueden ocasionar un golpe de calor?

Son múltiples las causas que pueden inducir al desarrollo del mismo.

  • Exposición a altas temperaturas.
  • Falta de hidratación: Algunos componentes de nuestro cuerpo como son los iones (el potasio o el sodio) en situaciones de deshidratación variarán sus niveles en el cuerpo provocando la disminución de la actividad de las glándulas sudoríparas y por tanto será más difícil eliminar el calor. No hidratarse bien o hacerlo con otros líquidos distintos del agua como pueden ser las bebidas con alcohol, lejos de reponerlos pueden hacer que aumentemos su eliminación y acelerar el proceso de deshidratación.
  • Medicamentos: algunos pueden actuar sobre las glándulas sudoríparas (anticolinérgicos utilizados en personas con parkinson u otras enfermedades), los diuréticos (la furosemida) aumentan la pérdida de agua y algunos de tipo cardiológicos pueden disminuir la tensión arterial y facilitar la aparición del cuadro.

 ¿A quién puede afectar más?

El golpe de calor puede afectar a cualquier persona. Pero existe una población que puede ser más susceptible de padecerlo como son:

  1. Los ancianos y los niños ya que su capacidad de aclimatación peor porque su mecanismo de termorregulación esta inmaduro o deteriorado.
  2. Pacientes con alguna enfermedad como diabetes, insuficiencia cardíaca, obesidad y algunas enfermedades respiratorias, debidos en gran parte a la medicación que pueden estar recibiendo.
  3. Trabajadores que desarrollen sus actividades laborales en medios muy calurosos, como la agricultura, la construcción, los trabajos en autopistas, canteras, reparación de calles, chiringuitos en la playa, deportistas que entrenan al aire libre, militares, mineros…

¿Qué podemos notar?

Durante varios días suele haber náuseas, vómitos, debilidad, dolor de cabeza, falta de apetito, sed extrema e incluso delirio. La temperatura corporal suele ser alta sin que se haya desarrollado actividad física.

La falta de aclimatación que presenta el cuerpo son los factores claves para la aparición del síndrome, esto justifica que aparezca en los dos primeros días de una ola de calor, ya que el periodo de aclimatación es de 4-7 días. Cuando se produce un golpe de calor, la piel se calienta, se seca y cesa la sudoración; aumenta el ritmo respiratorio y cardíaco. Pueden aparecen convulsiones y la temperatura corporal puede llegar a ser superior a los 40º C y aparecen alteraciones de la conciencia. La gravedad del cuadro variará en función del tiempo de exposición y del estado previo de la persona.

¿Cómo podemos prevenirlo?

Os dejamos algunos consejos que pueden ayudarnos a combatir el calor y prevenir los problemas de las altas temperaturas.

  1. Calidad de la información. Informar a los trabajadores o deportistas antes de realizar un esfuerzo físico en un ambiente caluroso. Deben conocer la carga de trabajo y el nivel de estrés por calor que tendrán que soportar y el riesgo de sufrir un golpe de calor y tomar medidas para prevenirlo. Conocer los síntomas de los trastornos producidos por el calor que hemos comentado anteriormente.
  2. Evitar horas centrales del día. Evitar que el trabajo o el deporte que implique esfuerzo físico durante las horas más calurosas del día. Sacar a las personas mayores, enfermos o los niños en las primeras o en las últimas horas del día aprovechando la bajada de la temperatura.
  3. Hidratación. Prever fuentes de agua potable próximas a los puestos de trabajo. Ofrecer a las personas mayores, niños o enfermos líquidos constantemente. Evitar beber alcohol o bebidas con cafeína, ya que deshidratan el cuerpo y aumenta el riesgo de sufrir enfermedades debidas al calor.
  4. Protección. Proteger la cabeza con casco, gorras o sombreros, según sea el trabajo realizado. Utilizar cremas de alta protección contra el sol.
  5. Ropa adecuada. Utilizar ropa amplia y ligera, con tejidos claros que absorban el agua y que sean permeables al aire y al vapor, ya que facilitan la disipación del calor.
  6. Calidad del trabajo. Distribuir el volumen de trabajo e incorporar ciclos de trabajo-descanso. Es preferible realizar ciclos breves y frecuentes de trabajo descanso que períodos largos de trabajo y descanso. Incrementar paulatinamente la duración de la exposición laboral hasta alcanzar la totalidad de la jornada para lograr la aclimatación a las altas temperaturas.
  7. Calidad del descanso. Dormir las horas suficientes y seguir una buena nutrición son importantes para mantener un alto nivel de tolerancia al calor.

¿Qué pasa si con la prevención no ha sido suficiente? ¿Qué primeros auxilios debemos conocer?

  • Colocar a la persona accidentada en un lugar fresco y aireado. Se debe reducir la temperatura corporal disminuyendo la exposición al calor y facilitando la disipación de calor desde la piel quitando las prendas innecesarias y aireando a la víctima.
  • Refrescar la piel. Es conveniente la aplicación de compresas de agua fría en la cabeza y empapar con agua fresca el resto del cuerpo. El enfriamiento del rostro y la cabeza puede ayudar a reducir la temperatura del cerebro. Es conveniente abanicar a la víctima para refrescar la piel.
  • No controlar las convulsiones. Las convulsiones son movimientos musculares que se producen de manera incontrolada debido a un fallo en el sistema nervioso central. Si se intentan controlar estos movimientos, se podrían producir lesiones musculares o articulares importantes. Es conveniente colocar algún objeto blando (ropa, almohada, cojín, etc.) debajo de la cabeza de la víctima para evitar que se golpee contra el suelo.
  • Trasladar al paciente a un hospital.

Reconocer esta situación y bajar la temperatura es una urgencia vital.


María Hernández Carrasco

Médico adjunto, MFyC, C.S. Arturo Eyries, Valladolid

REFERENCIAS:

  • Dantoine, T., & Rainfray, M. (2006). Trastornos de la hidratación, alteraciones hidroelectrolíticas, insuficiencia renal aguda y alteraciones del fósforo y del calcio. EMC – Tratado de Medicina , 3 -1123.
  • Gutiérrez Conde, M., González Setien, S., Tazón Varela, M., Pérez Mier, L., & Hernández Herrero, M. (2007). ¿Nos puede matar el verano? SEMERGEN, Medicina de Familia , 33(3):161-3.
  • Laxe, S. Z.-I.-G. (2013). Manifestaciones neurológicas y su impacto funcional en sujetos que han padecido un golpe de calor. Revista de Neurología , 56 (1): 19-24.

 

Revisado: julio 2018

 

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