Alimentación en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

En un post anterior hablábamos sobre la enfermedad inflamatoria intestinal. Al ser una patología que afecta al sistema gastrointestinal, los pacientes en muchas ocasiones dudan sobre qué clase de alimentos deben o no tomar, tanto durante los brotes como en los periodos asintomáticos. Por ello, hoy haremos un breve resumen sobre la dieta más adecuada para la EII.

¿En qué medida es importante modificar la dieta si tengo EII?

Es fundamental tener presente que la dieta debe compensar las posibles carencias nutricionales que pueden asociarse a la EII.

Es importante diferenciar los periodos de estabilidad de aquellos de remisión tras un brote agudo. En el primero de los casos, las necesidades nutricionales son similares a los de un individuo sano, si bien hay estudios que sugieren incrementar el uso de alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 (pescados, algas, mariscos) que reducen los procesos inflamatorios.

Durante los procesos de remisión, se recomienda una introducción gradual de los alimentos, siempre teniendo en cuenta que todo proceso inflamatorio en el tubo digestivo precisa de un tiempo para su total recuperación.

¿Existen alimentos que pueden provocar inflamación intestinal o incluso brote?

Ante todo, hay que tener en cuenta que existe una variabilidad personal importante y que no todos los días nuestro intestino se encuentra igual de sensible.

Sin embargo, sí que podemos afirmar que existen alimentos irritantes, como el café, el alcohol o los picantes, con los que debemos ser muy precavidos, y otros que favorecen estados de proinflamación a medio/largo plazo, como las grasas saturadas o lo azúcares.

¿Qué dieta debo realizar durante los brotes?

En los brotes, nuestro sistema digestivo está especialmente irritado, por ello se recomienda, según la intensidad del brote, suprimir o moderar la lactosa (lácteos), las grasas procesadas (alimentos precocinados, bollería…) y las fibras, especialmente la insoluble (cereales integrales y verdura).

Por otro lado, existen alimentos que suelen tolerarse con más facilidad (tanto por sus efectos digestivos como por su efecto sobre el sistema inmune y su tendencia a inflamar):

  • Patatas cocidas.
  • Arroz hervido, en sémola, en forma de pasta pequeña (para sopas) y en tortas.
  • Zanahorias cocidas.
  • Frutas: Manzana o pera al horno, en compota o cocidas con canela. Plátanos maduros.
  • Carnes blancas: pollo sin piel, pechgua de pavo…
  • Otras carnes: Conejo. Ternera, sus partes más tiernas o picada.
  • Pescado blanco: gallo, merluza…
  • Huevo en tortilla francesa.
  • Caldo vegetal.

La forma de preparación deberá ser mayoritariamente cocida o en papillote.

Cuando el brote sea leve o esté remitiendo, podemos incluir nuevos alimentos como:

  • Purés de algunas verduras: calabaza, calabacín y puntas de espárragos.
  • Berenjena (sin piel ni semillas) y escalibada al horno.
  • Acelgas (sin tronco), apio y endivias cocidas.
  • Huevo revuelto o muy cocido.
  • Gambas cocidas.
  • Lomo de cerdo o jamón de calidad.
  • Valorar pescado azul.

Introduciremos paulatinamente también nuevas formas de cocinado, aumentando la cantidad de aceite de oliva virgen. Se recomiendan, además de cocido y en papillote, a la plancha, al vapor, al horno, al grill, guisos y estofados suaves. Se evitarán los alimentos fritos y rebozados.

¿Por qué es frecuente el déficit de hierro en la EII?

Alrededor del 66% de pacientes con colitis ulcerosa (CU) y un 30% de pacientes con enfermedad de Crohn (EC) presentan deficiencia de hierro.

El hierro se absorbe en el intestino delgado, limitándose por la presencia de calcio y fibra y potenciado por la vitamina C. Cuando esta parte del tubo digestivo está afectada, compromete la absorción de los nutrientes que se realiza en esa localización.

Existen, además, mediadores de la inflamación intestinal que también pueden contribuir a la aparición de anemia por enfermedad crónica.

La administración de hierro vía oral puede generar radicales libres que incrementan la inflamación intestinal, perpetuando el cuadro de malabsorción.

¿Existen alimentos naturales que puedan proporcionar hierro suficiente y podamos introducir en una EII?

Sí, hay alimentos que suponen una buena fuente de hierro. Debemos saber que el hierro con origen en fuentes animales es más asimilable que el vegetal, y destacan algunos alimentos con el hígado, la carne de cordero y la de ternera. Abunda además en los berberechos, los mejillones, las sardinas…

Dentro de los vegetales, nos encontramos con frecuencia con que en ellos se encuentran otras sustancias que dificultan su absorción. Sin embargo, existen algunas fuentes interesantes, como el germen de trigo o las semillas de girasol, que pueden tomarse trituradas, consiguiendo así un puré untable que suele resultar muy agradable y con el que aumentaremos de manera sencilla su ingesta. Finalmente, el zumo de remolacha y zanahoria consumido a diario puede ayudarnos también a mejorar nuestro nivel de hierro en sangre, pues posee distintos nutrientes que optimizan su absorción.

¿Se debe comer en varias tomas y pequeñas cantidades cuando tengo el intestino inflamado?

La ingesta de grandes cantidades de alimentos es sinónimo de un mayor esfuerzo digestivo, y toda sobrecarga sobre un tejido dañado implica, necesariamente, un incremento de la inflamación ya existente y de la sintomatología que lleva asociada.

 

En este enlace os adjuntamos una hoja informativa sobre alimentos, clasificados según su tolerancia en la EII.


Alba Hidalgo Benito
Médico residente, MFyC, Centro de Salud Arturo Eyries, Valladolid
Técnico Superior en Nutrición Humana y Dietética

 

 

REFERENCIAS:

  • Deva Camino Monteserín Fernández. Guía de alimentación en enfermedad inflamatoria intestinal. Ergon 2016.
  • fisterra.com/ayuda-en-consulta/informacion-para-pacientes/dieta-enfermedad-inflamatoria-intestinal/

 

Revisado: abril 2018

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