Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple es la segunda causa de invalidez en adultos jóvenes (después de los traumatismos) y la primera por causa neurológica. Por ello, no es infrecuente que ante ciertos síntomas, nuestros pacientes pregunten sobre esta enfermedad. Vamos a aclarar algunas dudas:

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del Sistema Nervioso Central de causa desconocida que se caracteriza por lesiones en las neuronas del tejido nervioso.

La esclerosis múltiple es la enfermedad desmielinizante más común en los países desarrollados, con una prevalencia mayor en Estados Unidos (140 por 100.000 habitantes) y Europa (108 por 100.000) y menor en el África subsahariana (2,1 por 100.000) y en el este de Asia (2,1 por 100.000).

Como la mayoría de las enfermedades crónicas inflamatorias, la enfermedad puede manifestarse con un amplio rango de gravedad, desde formas benignas o muy leves hasta formas discapacitantes y muy agresivas.

¿ Cuál es la causa de la esclerosis?

 Aunque la causa de la EM es desconocida, la mayoría de los estudios indican que se trata de una enfermedad autoinmune desencadenada por un factor medioambiental (infección por el virus de Epstein-Barr, tabaquismo, latitud, eventos traumáticos, cirugías previas, etc.). en individuos genéticamente susceptibles. Esta revisión sistemática de los metanálisis y de las revisiones sistemáticas publicadas, con criterios más estrictos de análisis, sugiere que solamente la presencia de anticuerpos frente al virus de Epstein-Barr, la mononucleosis infecciosa y el tabaquismo muestran una asociación fuerte y consistente con la aparición de esclerosis múltiple.

¿Cuáles son los Síntomas y signos de la EM?

Al inicio de la enfermedad, los síntomas y signos más frecuentes son: pérdida de fuerza en uno o más miembros, pérdida de sensibilidad, alteraciones en el nervio óptico, visión doble, vértigo, alteraciones a la hora de orinar e inestabilidad.

Más a largo plazo encontramos depresión, cansancio, pérdida de visión, debilidad en las piernas, alteraciones sexuales, déficit cognitivo, discapacidad…

¿Que hacer ante la sospecha de un brote?

Se define un brote como la aparición de síntomas o signos de disfunción neurológica de instauración aguda y con una duración mínima de 24 horas, o bien un deterioro significativo de síntomas neurológicos preexistentes que habían estado estables o ausentes durante al menos 30 días en ausencia de fiebre o infección. Aquellos síntomas que ocurren en un período de 30 días se considera que forman parte del mismo episodio.

La importancia de los brotes reside en su frecuencia, no en su gravedad y en que, según su frecuencia, los neurólogos pueden valorar un cambio de tratamiento. Los brotes se resuelven con o sin secuelas. Uno de cada diez brotes tiene expresión clínica, el resto son clínicamente silentes pero ocasionan deterioro neuronal progresivo.

La progresión de la enfermedad es la que la hace neurodegenerativa y la que a su vez provoca discapacidad. Existen tres tipos de progresión.

¿Qué Formas clínicas de presentación de la EM existen?

  1. EM remitente-recidivante (EMRR)

Se caracteriza por ataques agudos claramente definidos (brotes) con recuperación completa o por algún déficit residual de la función. La discapacidad no aumenta entre las exacerbaciones.

  1. EM progresiva recidivante (EMPR)

Ataques definidos claramente con o sin recuperación. Adicionalmente, la discapacidad continúa acumulándose entre las recidivas.

  1. EM secundaria progresiva (EMSP)

Comienza como un curso de enfermedad remitente-recidivante inicial seguida por acumulación de déficit con o sin recidivas ocasionales, mínimas remisiones y periodos de estabilidad.

  1. EM primaria progresiva (EMPPP)

Se caracteriza por acumulación de déficit desde el inicio sin periodos de estabilidad o remisiones o con periodos de estabilidad ocasionales y mejorías transitorias mínimas. La característica clave es una acumulación gradual, casi continua de discapacidad con fluctuaciones mínimas, pero con recidivas no definidas.

¿Cómo se diagnostica?

Generalmente, la EM es difícil de diagnosticar porque los síntomas clínicos son transitorios y diversos; además, el paciente puede experimentar sensaciones que son difíciles de describir e imposibles de verificar objetivamente.

Puesto que no hay ninguna prueba de laboratorio, síntoma o hallazgo clínico que indique automáticamente la existencia de EM, el diagnóstico se basa en una serie de factores, más que en un solo elemento.

La historia neurológica del paciente, los hallazgos en las exploraciones neurológicas y las pruebas complementarias (Resonancia Magnética, punción lumbar…) pueden contribuir a un diagnóstico positivo.

Tengo la enfermedad, ¿puedo tener hijos?

El padecer EM no tiene ningún efecto directo sobre el embarazo, el parto o la lactancia. Tampoco afecta a la producción de esperma en el hombre. Sin embargo, si que podrían suponer un riesgo algunos de los fármacos con los que se trata la enfermedad por lo que es importante que ante el deseo de embarazo, consulten con su médico previamente.

Las mujeres embarazadas con EM tienen menor predisposición a sufrir un brote en los últimos tres meses de embarazo, sin embargo, se ha observado que dos meses después del nacimiento hay un aumento del número de brotes que puede tardar en estabilizarse entre 3 y 9 meses.

¿Cuál es el pronóstico de la enfermedad?

 La esclerosis múltiple es una enfermedad hoy en día incurable, y su sintomatología se trataba hasta hace muy poco, solo de forma sintomática. Sin embargo, la aparición de nuevos fármacos en los últimos años ha proporcionado enormes cambios en la perspectiva personal, la calidad de vida y la sintomatología de gran cantidad de pacientes en todo el mundo, e indirectamente ha impulsado el interés del foro internacional y la investigación en este campo.

La presentación de la EM es en la edad media de la vida, sobre todo entre los 20 y 40 años de edad. En aproximadamente el 3% de los casos, el comienzo se produce antes de los 16 años de edad (EM infantil). La EM es más frecuente en mujeres que en varones, en una proporción aproximada de 2:1.

 Es importante recordar que:

 os síntomas pueden empeorar con el calor.

  • Dado que la enfermedad se presenta en mujeres jóvenes, pueden consultar por deseo gestacional. Conocer que los brotes tienden a disminuir durante el embarazo, pero que aumentan en los 3-6 meses posparto, regresando a los ratios preembarazo tras ese período. El embarazo no aumenta el riesgo de progresión.
  • El tabaco incrementa la progresión de la enfermedad (como mecanismo tóxico que puede afectar a las zonas del SNC inflamadas, más vulnerables a otros elementos patogénicos).
  • En cuanto a las vacunas, las recomendaciones son las mismas que en la población general, teniendo en cuenta la contraindicación de las vacunas vivas en caso de realizar tratamiento biológico.
  • Se recomienda el ejercicio físico y la rehabilitación. No queda claro cada cuánto debería proponerse realizarla.
  • No hay evidencia sobre el tipo de dieta que realizar.
  • La anestesia de cualquier clase en caso de cirugía no está contraindicada.
  • Existe una escala de evaluación de la movilidad para valorar el estado del paciente que puede usarse en el seguimiento EDSS, Expanded Disability Status Scale.
  • La fisioterapia puede mejorar el manejo de la espasticidad en la EM21, en combinación con los fármacos o bien en el caso de que estos produzcan efectos secundarios invalidantes.

 

“Los retos hacen que la vida sea interesante. Superarlos es lo que  hace que la vida tenga sentido”.   Joshua J. Marine

 


Nerea García Granja
Enfermera residente, EFyC, C. S. La Victoria, Valladolid

 

REFERENCIAS:

  • Fernández O. Epidemiología. In: Fernández O, Fernández VE, Guerrero M, editors. Esclerosis Múltiple. 2a ed. Madrid, McGraw-Hill/Interamericana 2005; 9-21.
  • Mª Isabel Curto Prada. Manual Básico de Neurología para Enfermería, Ed. MERCK S.L , 2012.
  • Téllez Lara N. Fatiga en esclerosis múltiple: aspectos clínicos, biológicos y radiológicos. Tesis Doctoral en Medicina y Cirugía. Universitat Autónoma de Barcelona, Departamento de Medicina, 2006.
  • Belbasis L, Bellou V, Evangelou E, Ioanidis JPA, Tzoulaki I. Environmental risk factors and multiple sclerosis: an umbrella review of systematic reviews and meta-analyses. Lancet. 2015;14:263-73.

 

Revisado: agosto 2017

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