Trastornos de la conducta alimentaria

La relevancia sanitaria y social de los trastornos de la conducta alimentaria ha ido en aumento en los últimos 20 años, debido al incremento de su prevalencia y a sus efectos negativos sobre el desarrollo psicológico y la salud de los adolescentes.

Por ello, trataremos de aclarar qué se entiende por trastornos de la conducta alimentaria, cuáles son sus principales manifestaciones y cómo podemos ayudar a este tipo de pacientes.

¿Qué entendemos por trastornos de la conducta alimentaria (TCA)?

Los trastornos de la conducta alimentaria son trastornos mentales caracterizados por un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control de peso. Son trastornos de origen multifactorial, originados por la interacción de diferentes causas de origen biológico, psicológico, familiar y sociocultural. Son enfermedades que provocan consecuencias negativas tanto para la salud física como mental de la persona.

Es importante remarcar que el peso no es el único indicador clínico de un TCA. Una persona con peso normal, también puede tener un TCA.

¿Qué trastornos se incluyen en el grupo de los TCA?

Los TCA más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (los cuáles desarrollaremos en esta entrada), pero también existen otros, como el trastorno por atracón, la ortorexia (la obsesión por la comida sana) o la vigorexia (la obsesión por el ejercicio físico).

¿Es lo mismo la anorexia nerviosa que la bulimia nerviosa?

Aunque tienen algunas características comunes, son dos trastornos que tienen ciertos rasgos que los diferencian. Lo exponemos en la siguiente tabla:

¿Cómo puedo sospechar que un familiar o amigo padece un TCA?

No se tratan de criterios diagnósticos y, por tanto, no confirman la enfermedad. Pero a pesar de no ser válidos para diagnosticar un TCA, son señales que pueden informarnos sobre la presencia de la enfermedad, de modo que es recomendable que ante estas señales se consulte con un equipo de profesionales:

En relación a la alimentación:

  • Utilización injustificada de dietas restrictivas.
  • Estado de preocupación constante por la comida.
  • Comportamiento alimentario extraño (velocidad ingesta, comer derecho, etc).
  • Encontrar grandes cantidades de restos de comida, envoltorios, etc. en su habitación o en la basura.

En relación al peso:

  • Pérdida de peso injustificada.
  • Miedo y rechazo exagerado al sobrepeso.
  • Práctica de ejercicio físico de forma compulsiva con el único objetivo de adelgazar.
  • Amenorrea (desaparición del ciclo menstrual durante, como mínimo, 3 meses consecutivos) si es mujer, como síntoma debido a la desnutrición.
  • Otros síntomas físicos debidos a la desnutrición: frío en las manos y pies, sequedad de la piel, estreñimiento, palidez o mareos, caída de cabello, etc.

En relación a la imagen corporal:

  • Percepción errónea de tener un cuerpo grueso.
  • Intentos de esconder el cuerpo con ropa ancha, por ejemplo.

En relación al comportamiento:

  • Alteración del rendimiento académico o laboral.
  • Aislamiento progresivo.
  • Aumento de la irritabilidad y agresividad.
  • Aumento de los síntomas depresivos y/o la ansiedad.

¿Existe tratamiento para este tipo de patologías?

Sí. Los TCA son enfermedades graves pero se pueden curar si la persona hace tratamiento con un equipo de médicos y psicólogos especializados. Se necesitará un abordaje comprensivo e integral, tanto del trastorno alimentario como los trastornos psicopatológicos concomitantes.

Los objetivos típicos del tratamiento incluyen restaurar la nutrición adecuada, lograr un peso corporal saludable, reducir el exceso de ejercicio y frenar atracones y purgas (comer en exceso y provocar vómitos). Los planes de tratamiento por lo general están diseñados de acuerdo con las necesidades individuales y pueden constar de uno o más de los siguientes tratamientos:

  • Psicoterapia
  • Control y atención médica
  • Asesoramiento nutricional
  • Medicamentos

A nivel ambulatorio:

  • Se llevarán a cabo sesiones de psicoterapia para normalizar los hábitos alimentarios y modificar las conductas, creencias y sentimientos de rechazo o culpa hacia la comida.
  • En la bulimia los antidepresivos han demostrado su eficacia. No así en la anorexia aunque podrán usarse puntualmente para el control de trastornos psicopatológicos asociados

La hospitalización parcial o completa podrá llevarse en casos extremos en los que la vida del paciente se vea comprometida.

En caso de sospechar que un familiar o amigo cercano pueda padecer este tipo de trastornos, acude a tu Centro de Salud y consulta con tu médico de familia. Allí  te proporcionarán toda la información y ayuda necesarias.

Además de los recursos para atender este tipo de enfermedades de que dispone el Sistema Nacional de Salud, la persona afectada o sus familiares pueden encontrar apoyo para encauzar el problema en asociaciones


Alba Hidalgo Benito
Médico residente, MFyC, Centro de Salud Arturo Eyries, Valladolid
Técnico Superior en Nutrición Humana y Dietética

 

 

REFERENCIAS

 

Revisión: agosto 2017

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