Nutrición en el paciente con cáncer

nutricion cancer

 El cáncer de cualquier localización es la segunda causa de muerte en las sociedades desarrolladas.

Dado que la situación nutricional del paciente debe jugar un papel importante en la aparición y curso de la enfermedad, el tema merece especial importancia. Entre el 20-25% de los enfermos tumorales fallecen directamente por su desnutrición y algunos autores dicen que la pérdida de peso predice la muerte mejor que cualquier otro parámetro.

La incidencia de la malnutrición en el paciente oncológico es alta pero muy variable, dependiendo esencialmente del tipo de tumor, estadio y tratamientos recibidos. Impacta desfavorablemente en el pronóstico del paciente y puede interferir con la tolerancia y efectividad del tratamiento oncológico específico.

 ¿Qué es la desnutrición?

La nutrición es un proceso fundamental para la vida, y en los pacientes con cáncer influye de manera importante favoreciendo la curación, la lucha contra las infecciones y en el mantenimiento de una buena actividad vital.

Un paciente bien nutrido tiene mejor pronóstico y responde mejor al tratamiento, independiente del estadío tumoral y del tipo de células del tumor.

La desnutrición en el paciente con cáncer, se produce cuando existe un desequilibrio entre la ingesta de nutrientes y las necesidades de los mismos que precisa el organismo para su funcionamiento.

¿Por qué se produce?

La desnutrición en las personas  con cáncer, se produce por la confluencia de distintos factores:

a) Factores directamente relacionados con el tumor:

  • Alteraciones mecánicas o funcionales del aparato digestivo. La aparición de un tumor en cualquier tracto del aparato digestivo puede inducir alteraciones mecánicas o funcionales que alteran de forma clara la alimentación del paciente
  • Alteraciones metabólicas. El tumor utiliza glucosa como sustrato preferente, lo que es un factor directo para la pérdida de peso en estos pacientes. Además, existe un aumento de la degradación de las grasas y las proteínas del organismo, lo que agrava aún más el adelgazamiento.
  • Secreción de sustancias que favorecen la desnutrición extrema (caquexia). Estas alteraciones metabólicas suelen ser las causantes del denominado Síndrome Caquexia-Anorexia que afecta a un número elevado de pacientes con cáncer (hasta un 80% en las fases más avanzadas), y en muchos de ellos es causa directa de la mala evolución de la enfermedad.

Se caracteriza por:

  1. Pérdida de peso.
  2. Disminución del apetito (anorexia).
  3. Debilidad (astenia), asociada a la pérdida de peso, grasa y masa muscular (caquexia).
  4. Suele acompañarse de náuseas, anemia, sensación de saciedad, y alteraciones del gusto y del olfato.

b) Factores relacionados con el tratamiento del tumor:

El tratamiento oncológico, en cualquiera de sus vertientes, induce a aparición de desnutrición, sobre todo en aquellos casos en que se administran varios tratamientos para la curación del cáncer (cirugía-radioterapia-quimioterapia).

Los efectos adversos que pueden afectar el estado nutricional del enfermo son numerosos: nauseas, vómitos, anorexia, alteraciones del gusto y mucositis (inflamación de la mucosa que recubre todo el aparato digestivo), pudiendo aparecer inflamación severa del intestino con edema y ulceraciones de la mucosa, causante de la malabsorción y diarrea).

El estado nutricional influye de forma determinante en la tolerancia del paciente a todos estos tratamientos.

c) Factores relacionados con otros hábitos del paciente:

  1. El consumo de tabaco y alcohol genera alteraciones nutricionales por la disminución del apetito que producen. El alcohol puede interferir  la absorción de diversos nutrientes como el ácido fólico, la vitamina B12, el zinc o el magnesio.
  2. La falta de hábitos higiénicos bucodentales genera alteraciones en la boca: gingivitis, pérdida de piezas dentales… lo que puede conducir a una ingesta  inadecuada de alimentos y nutrientes.
  3. Factores psicológicos. Los pacientes oncológicos padecen un gran estrés psicológico como consecuencia del diagnóstico de cáncer y del tratamiento al que van a someterse. La depresión, la ansiedad, el miedo son emociones comunes experimentadas por personas con cáncer y pueden contribuir a la anorexia.

¿Cómo se evita y trata la desnutrición?

El objetivo del tratamiento nutricional en el paciente con cáncer va a variar dependiendo de si está en fase curativa o en fase paliativa. Los objetivos en la fase curativa son:

  • Corregir las alteraciones nutricionales previas al tratamiento.
  • Mejorar la tolerancia y la respuesta al tratamiento oncológico.
  • Mejorar la calidad de vida.

Mientras sea posible, se debe utilizar la vía oral.

En las personas  con cáncer hay que tener en cuenta, para intentar contrarrestarlos, los siguientes síntomas relacionados con la nutrición:

  • Tiene alteraciones en el gusto.
  • Ha tenido cambios en el olfato.
  • Tiene dificultad para comer.
  • Hay sequedad de boca.
  • Hay náuseas y/o vómitos.
  • Ha disminuido el apetito.
  • Tiene saciedad precoz tras la ingesta.
  • Se produjeron alteraciones del hábito intestinal.
  • Se rechazan los alimentos.
  • Hay dolor.
  1. Recomendaciones dietéticas generales que permitan mejorar la alimentación de todo paciente con cáncer:

HORARIO: debe planificarse el horario para realizar entre 5-6 ingestas al día. Este horario está condicionado por:

  • Los horarios de los tratamientos o las curas. Antes de los tratamientos el paciente tiene menos náuseas y dolor y tolera mejor los alimentos.
  • Por la mañana se toleran aportes calóricos más altos.
  • La apetencia del enfermo no debe ser desaprovechada.

VOLUMEN: las pequeñas cantidades se toleran mejor

  • Deben ser preparados de aportes calóricos concentrados de fácil digestión.
  • Las ingestas entre horas de los alimentos preferidos pueden ser muy útiles para llegar al aporte nutricional planificado.

CLIMA FAVORABLE:

  • Ambiente de tranquilidad y tiempo suficiente para comer.
  • Respetar el cansancio.
  • Compañía agradable.
  • Higiene bucal adecuada previa a la ingesta con productos refrescantes.
  • Evitar sabores y olores fuertes de la comida.
  • Activar el apetito mediante la ingestión previa de pequeñas cantidades de zumos de frutas y caldos, o bien mascando chicles de menta.
  1. Recomendaciones específicas:

Pacientes con alteraciones del gusto:

  • Evitar las temperaturas extremas de los alimentos.
  • No se aconsejan alimentos con olores o sabores intensos (té, café, chocolate…).
  • Utilizar salsas que modifiquen el sabor de los alimentos.
  • El zumo de fruta ayuda a tolerar los alimentos.

Pacientes con alteraciones del olfato:

  • Evitar alimentos como el café, pescado, coliflor, espárragos, cebolla, etc., con aromas muy penetrantes.
  • Comer los alimentos fríos, sin calentar; esto facilita su tolerancia.
  • Las carnes hervidas despiden menos olor que las preparadas en plancha o en horno.
  • La mezcla de los alimentos con gelatina disimula el olor de estos.

Pacientes con inflamación de las mucosas del tracto digestivo superior (boca y garganta):

  • Evitar los alimentos ácidos, fritos, amargos, picantes, muy salados o muy condimentados.
  • Evitar las verduras crudas, las frutas verdes, y las bebidas gaseosas.
  • Dar preferencia a los alimentos blandos o triturados: purés, huevos, flan, natillas, cremas, etc., suele ser bien toleradas. En caso extremo utilizar líquidos.
  • Si el paciente tiene una ingesta escasa, se deben añadir alimentos ricos en proteínas (queso, clara de huevo, pollo…), grasos (mantequilla, aceite, nata…), y ricos en hidratos de carbono (miel, zumos…).
  • En general se tolera mejor la comida fría o a temperatura ambiente que la caliente.

Pacientes con náuseas y/o vómitos:

  • Utilizar alimentos fríos o a temperatura ambiente, de textura suave.
  • Evitar fritos, ácidos o alimentos muy condimentados.
  • Evitar beber en las comidas, tomando los líquidos en pequeños sorbos.
  • Consumir los alimentos en pequeñas porciones varias veces al día.
  • Dar alimentos secos al inicio del día (galletas, biscottes).
  • Elegir alimentos sin grasa y tomarlos en porciones pequeñas.
  • Comer siempre lentamente y masticando bien.
  • Los alimentos salados son mejor tolerados que los dulces y siempre mejor que los grasos.
  • No mezclar en la misma comida alimentos fríos y calientes. Realizar por separado las comidas frías de las calientes y valorar cuales son mejor toleradas.

 Pacientes con diarrea:

  • Beber abundantes líquidos.
  • Excluir la leche y los derivados.
  • Limitar el consumo de alimentos grasos.
  • Evitar los alimentos que producen gases, el café y el chocolate.
  • Evitar el pan, cereales integrales y sustancias que pueden irritar el intestino como especias, frituras y alcohol.
  • Alimentos especialmente aconsejados: Agua de arroz, agua de manzana hervida, té, pan tostado, manzana en compota o asada al horno, membrillo, puré de patata, zanahoria cocida, plátano maduro. Pollo, pavo o ternera hervida.
  • Se deben fraccionar las comidas en más turnos de pequeñas cantidades.
  • Se aconseja beber entre comidas para asegurar una buena hidratación.

Pacientes con sequedad de boca:

  • Utilizar alimentos cocinados de forma jugosa.
  • Tomar estimulantes de la salivación: piña natural, cubitos de hielo, caramelos sin azúcar…
  • En algunos casos pueden recomendarse medicación estimulante de la secreción de saliva.
  • Mascar goma sin azúcar.
  • Extremar la higiene bucal.

Pacientes con estreñimiento:

  • Aumentar el consumo de fibra: cereales, verduras, frutas, pan integral…
  • Añadir fibra a las comidas (cereales completos, verduras, salvado).
  • Beber abundante líquido.
  • El ejercicio regular ayuda a evitar este problema.
  1. En algunos casos puede ser necesario el tratamiento con distintos medicamentos que pueden actuar sobre el aumento del apetito.
  2. Cuando a pesar de las recomendaciones nutricionales, la ingesta del paciente no cubre sus necesidades, puede ser necesario utilizar los suplementos nutricionales. Son productos dietéticos que pueden ser completos (satisfacen todas las necesidades y pueden ser utilizados como única alimentación), o parciales. Se recomienda tomarlos entre las comidas para que no disminuyan el apetito.
  3. Nutrición artificial. Cuando el paciente no puede nutrirse de forma adecuada por vía oral se podrá utilizar una nutrición artificial por vía enteral (a través de una sonda que llega hasta el estómago), si el intestino pude funcionar, o por vía parenteral (mediante la inyección de sueros) si no se puede utilizar la vía digestiva.

Más en la red:

Asociaciones


Alba Hidalgo Benito
Médico residente, MFyC, Centro de Salud Arturo Eyries, Valladolid
Técnico Superior en Nutrición Humana y Dietética

REFERENCIAS:

  • http://www.fisterra.com/salud/1infoConse/nutricionCa.asp
  • http://www.fisterra.com/guias-clinicas/nutricion-paciente-con-cancer/

 

Revisado: abril 2017

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *