Profilaxis de las úlceras por presión

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Nuestro objetivo a lo largo de las siguientes líneas va a ser que toméis un poquito de conciencia de la importancia que tiene mantener una piel sana y cuidada y que aprendáis algunos consejos que os ayuden a evitar complicaciones.

La piel es un órgano del cuerpo humano que se extiende por toda la superficie corporal, así como por los orificios cutáneos y está compuesta por tres capas:

  • Epidermis o capa superficial
  • Dermis o capa media
  • Hipodermis o capa profunda.

Aunque os pueda parecer exagerado, la piel es uno de los órganos más importantes y… ahora os preguntaréis ¿cómo puede ser eso?¿de verdad la piel es tan importante?. Pues sí, lo es, puesto que además de ser la barrera que separa nuestro interior del exterior, cumple las siguientes funciones:

  • Función protectora: ante traumatismos, radiaciones ultravioletas solares, microorganismos…
  • Función de sensibilidad
  • Función termorreguladora: la piel regula las pérdidas corporales de calor.
  • Función metabólica: interviene en la fabricación de vitamina D
  • Función excretora: eliminando sustancias innecesarias a través de la sudoración.
  • Función de absorción: utilizada para la administración de medicamentos vía tópica, aceites, cremas etc.
  • Función de respuesta inmune

¿Qué son las úlceras por presión (UPP)?

Son lesiones localizadas en la piel y tejidos subyacentes, con pérdida de sustancia cutánea producidas por presión prolongada o fricción entre dos planos duros.

La compresión ininterrumpida de la piel en un mismo punto provoca que la sangre no llegue bien de manera que esa zona de la piel se “muera” originándose así una lesión que se denomina “úlcera por presión”.

Son un problema evitable en un 95% de los casos, que puede ocasionar situaciones graves como:

  • Reducción de la calidad de vida del paciente, siendo causa directa o indirecta del aumento de la morbimortalidad.
  • Pérdida de autonomía, independencia y autoestima.
  • Prolongación de la estancia hospitalaria.
  • Sobrecarga de trabajo para los cuidadores
  • Aumento del gasto sanitario

Estas lesiones se pueden producir a través de los siguientes mecanismos:

  • Presión: fuerza que actúa perpendicularmente a la piel y provoca el aplastamiento de los tejidos entre dos planos: uno es el paciente y el otro es externo (cama, sillón…). Esto ocurre cuando por ejemplo, alguien está todo el tiempo sentado en la misma postura y apoyando todo el peso en el mismo sitio.
  • Fricción: fuerza tangencial que actúa en paralelo a la piel; son roces o arrastres que pueden ocurrir al intentar movilizar a una persona en la cama por ejemplo.
  • Cizallamiento: mecanismo que combina presión + fricción.

En función del grado de afectación de la piel y de los cuidados que van a necesitar, los profesionales clasificamos las úlceras por presión en cuatro estadios (I-IV) de menor a mayor gravedad.

¿Qué factores favorecen la aparición de úlcera por presión?

  • Inmovilidad: es el principal factor de riesgo
  • Edad: aparece más frecuentemente en personas de edad avanzada en los que la piel es más fina y menos elástica.
  • Humedad: Un control ineficaz de la humedad puede provocar la aparición de problemas cutáneos como la maceración. La incontinencia mixta (fecal y urinaria), la sudoración , el mal secado de la piel tras la higiene y el exudado de heridas deterioran la piel disminuyendo su resistencia, haciéndola más predispuesta a la erosión y ulceración. La humedad aumenta también el riesgo de infección.
  • Estado nutricional alterado: Una de las causas que ayuda a la aparición de las úlceras y a su difícil curación, es la frecuente carencia de proteínas que normalmente existe en la alimentación de las personas mayores, ya que principalmente por falta de apetito o dificultad en la masticación, no suelen comer excesiva carne, huevos o pescado, alimentos ricos en proteínas.

¿Cómo puedo prevenir su aparición?

Como hemos comentado antes, la mayoría de las ulceras por presión pueden prevenirse por lo que es importante que conozcáis una serie de cuidados básicos que eviten que esta situación se produzca.

Piel:

  • Conviene examinar la piel al menos una vez al día, prestando especial atención a las prominencias óseas y zonas expuestas a humedad.
  • Mantener en todo momento la piel limpia y seca:
  • Utilizar jabones y sustancias limpiadoras con bajo potencial irritativo sobre el Ph de la piel.
  • Aclarar bien el jabón y realizar secado meticuloso sin fricción incidiendo especialmente en las zonas de pliegues.
  • Aplicar cremas hidratantes fluidas, confirmando su total absorción.
  • Utilizar preferentemente lencería de tejidos naturales.
  • Utilizar apósitos protectores para reducir la posibles lesiones por fricción.
  • Aplicar ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) en piel sana sometida a presión ya que posibilitan una óptima hidratación, favorecen el aumento de la circulación capilar y refuerzan la resistencia cutánea.
  • Está contraindicado el uso sobre la piel de cualquier producto. que contenga ALCOHOL (de romero, tanino, colonias, etc.)
  • No realizar masajes sobre prominencias óseas, ni zonas con rojeces (ocasionan roturas capilares que favorecen la aparición de UPP).
  • Dedicar especial atención a las zonas donde existieron úlceras por presión con anterioridad, ya que son zonas de mayor riesgo de recurrencia.

Exceso de humedad, incontinencia: Valorar y tratar los diferentes procesos que puedan originar un exceso de humedad en la piel: incontinencia, sudoración… Para ello pueden preguntar a su enfermera/enfermero de Atención primaria que les recomienden productos específicos que actúen como barrera y no necesiten alcohol.

Manejo de la presión:

  • Para minimizar el efecto de la presión es importante fomentar la movilidad y actividad del paciente.
  • Es recomendable realizar cambios posturales cada 2-3 horas en pacientes encamados, cada hora en pacientes que permanezcan sentados, y en el caso de que el paciente sea autónomo conviene enseñarle a que cambie de postura cada 15 minutos..
  • En la realización de cambios posturales es necesario tener en cuenta los siguientes puntos:
  • Evitar en lo posible apoyar directamente al paciente sobre sus lesiones.
  • Evitar el arrastre.
  • No emplear flotadores.
  • Eludir el contacto directo de las prominencias óseas entre si.
  • En zonas de especial riesgo para el desarrollo de úlceras por presión como son codos, talones, caderas, tobillos, hombros, espalda y parte posterior de la cabeza (región occipital), se pueden utilizar sistemas de protección local ante la presión (apósitos, sistemas tipo bota-botín, almohadas…).

Y con esto y un bizcocho…

Esperamos que hayáis aprendido un poquito más sobre lo importante que es inspeccionar bien cada rincón de la piel y llevar a cabo todas las medidas necesarias para prevenir las úlceras por presión ya que una mínima lesión aparentemente sin importancia, puede convertirse en un problema serio para la salud.

 

“La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”

 -A.Schopenhauer-


 

Nerea García Granja
Enfermera residente, EFyC, C. S. La Victoria, Valladolid

REFERENCIAS:

  • San Sebastián JA, Lyder CH, Posnnet J, Chapman N. Epidemiología, impacto y aspectos legales relacionados con las úlceras por presión. En: Soldevilla JJ, Torra JE (eds). Atención integral de las heridas crónicas.1a Edición: Madrid; SPA. 2004.
  • Rodríguez Palma M, López Casanova P. Super cies especiales para el manejo de la presión. Rev ROL Enf 2007; 30(9):603-610.
  • Rodríguez M, Almozara R, García F, Malla R, Rivera J. Guía de prevención y tratamiento. Cuidados de enfermería al paciente con úlceras por presión. Guía de prevención y tratamiento. Cádiz: Hospital Universitario Puerta del Mar, 2004. Disponible en: http://www.saludmultimedia.net/ guests/gneaupp_ les/guia_cadiz.pdf

 

Revisado: diciembre 2016

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