Violencia de género: ¿Cómo detectarla? ¿Cómo actuar? ¿Qué salidas hay?

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Continuando con el tema de la violencia de género tratado hace unos días. Vamos a intentar con este post explicar cómo se puede detectar la violencia de género y cómo debemos actuar. Recuerda que denunciar no es responsabilidad única de la persona que sufre el maltrato, es responsabilidad de todos.

Ciclo de la violencia de género

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La violencia de género se inicia siempre de una manera sutil. Al principio puede apreciarse un exceso de control por parte del maltratador hacia la víctima. Esta actitud controladora se evidencia en muchos aspectos como por ejemplo, en el control en su forma de vestir, en su  trabajo, en el control de sus  gastos, control de salidas y de las amistades, intentos de separación de su familia así como humillación o menosprecio de  las cualidades o características de la víctima, intentando dejarla en muchas ocasiones en ridículo. A veces, delante de los demás, y en la mayoría de los casos, en la intimidad del  hogar.  De esta manera el maltratador va consiguiendo que la víctima vaya perdiendo poco a poco su autoestima, su autonomía e incluso su capacidad de reacción o defensa ante esta  situación.

Leonor E. Walker formuló la teoría del ciclo de la violencia, que explica en bastantes casos por qué la víctima no se percata de que su relación de pareja no es positiva para ella. Según dicha teoría, habría tres etapas en el maltrato conyugal:

  • Fase de acumulación de la tensión: En esta fase los actos hostiles hacia la víctima se van sucediendo y van produciendo conflictos dentro de la pareja. El maltratador demuestra su violencia de forma verbal y, en algunas ocasiones, con agresiones físicas o cambios repentinos de ánimo, que la víctima no acierta a comprender. En esta fase la víctima suele justificar al maltratador  y no es consciente  del proceso de violencia en el que se encuentra  De esta forma, la víctima  siempre intenta calmar a su pareja, complacerla y no realizar aquello que le moleste. Cree que así evitará los conflictos. Demuestra con esto la idea equivocada que tiene de que esos conflictos son provocados. Esta fase seguirá en aumento.
  • Fase de agresión. En esta fase se producen de forma ya visible los malos tratos, tanto psicológicos, como físicos y/o sexuales. En este punto la víctima presenta estados de ansiedad y temor. Esos temores son los que pueden llevar a la víctima a consultar alguna amiga o familiar, a pedir ayuda o a tomar la decisión de denunciar a su agresor.
  • Fase de reconciliación o “fase de luna de miel”: Tras los episodios violentos, el maltratador suele pedir perdón, mostrarse amable y cariñoso. Suele llorar lo que hace que para la víctima todo resulte más creíble. El maltratador promete que no volverá a repetirse e intenta justificarse por hechos siempre ajenos a él. Insiste a la víctima en que la quiere con locura y que no sabe cómo ha sucedido. Se dan casos en los que puede llegar a hacer creer a la víctima que esa fase de violencia se ha dado como consecuencia de una actitud de ella, que ella la ha provocado, haciendo incluso que ésta llegue a creerlo. La víctima, que desea el cambio, suele confiar en estas palabras, creyendo que podrá ayudarle a cambiar. Algo que los maltratadores suelen hacer es pedir a la víctima que les ayuden a cambiar. Por desgracia ésta es sólo una fase más del ciclo, volviendo a iniciarse, nuevamente, con la fase de acumulación de la tensión.

Estos ciclos suelen conducir a un aumento de la violencia, lo que conlleva  a un elevado y creciente peligro para la víctima, quien comienza  a pensar que no hay salida a esta situación. Este ciclo que se repite una y otra vez si no ayudamos a la víctima a romperlo. Explica por qué muchas víctimas de malos tratos vuelven con el agresor, retirando, incluso, la denuncia que le había interpuesto. Lo peor de todo es que si nos tapamos los ojos por no complicarnos la vida en ayudar a una víctima, un día ocurre algo irreversible, la muerte de la víctima en manos de su asesino.

Cómo reconocer a un maltratador

No existe un perfil claro del maltratador, pero sí que hay algunos rasgos que se repiten en muchos de los maltratadores:

  • Son personas que de cara a la galería suelen ser muy amables, podríamos decir que encantadores.
  • Suelen tener una escasa tolerancia al estrés, con tendencia al castigo fácil. Es frecuente que pierdan los estribos.
  • Muchos maltratadores han vivido los malos tratos en la infancia.
  • Su comportamiento hacia la víctima se caracteriza por una gran variedad de amenazas (echarle de casa, macharse él/ella, llevarse a los hijos, suicidarse…). Utiliza a menudo la ironía para dar lugar a la ambigüedad de sus actos, pone en duda la estabilidad emocional de la víctima, la intimida (malos gestos, gritos), se irrita y tiene cambios bruscos de su estado de ánimo con facilidad y constantemente culpa a la víctima de todo lo que va mal.
  • Hay maltratadores en todas las clases sociales y en todos los niveles de formación.
  • Son muy dependientes a nivel emocional. Esta dependencia se manifiesta con un carácter agresivo. Es confiado y altivo, parece seguro de sí mismo. Sin embargo, necesita la humillación y la sumisión de su pareja para estar contento ya que así no peligra su situación de poder.
  • Sentimientos contradictorios hacia la pareja. La necesitan y la quieren pero sienten hostilidad hacia ella.
  • Son celosos. Suelen aparecer los celos patológicos, sin fundamento. Acosan, humillan y controlan a la pareja en todo lo que hace.

¿Qué hacer en caso de malos tratos?

EL 016, UN TELÉFONO QUE PUEDE SALVA VIDAS

016

Tanto si eres víctima de maltrato como si conoces un caso cercano de violencia de género puedes ponerte en contacto con el teléfono gratuito 016. Funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. No deja rastro en la factura del teléfono. Es absolutamente confidencial, nadie sabrá que has llamado.

En el 016 recibirás atención profesional. Te informarán de qué hacer en caso de maltrato. Si en ese momento hay una emergencia te derivarán directamente al 112. Recibirás información sobre los recursos y los derechos que tienes.

¿Qué hacer si conoces un caso de malos tratos?

Si conoces un caso de malos tratos, tu ayuda es clave:

  • Si eres familiar de la víctima, tú mismo puedes solicitar la orden de protección.
  • Si sospechas que una persona está siendo agredida o escuchas frecuentemente ruidos o gritos, debes llamar a la Policía.
  • Si has presenciado un episodio violento, ofrécete como testigo a la víctima.
  • Escucha a la víctima y hazle sentir que no está sola, que ella no es la culpable de la situación. Es mejor que no la presiones a tomar medidas.

¿Qué debes hacer si has sufrido una agresión?

Lo primero es acudir a tu centro de salud u hospital, por tu propio pie o llamando al servicio de Emergencias (112). Allí te harán un reconocimiento médico completo y un parte de lesiones. En caso de haber sufrido una agresión sexual, es importante decirlo para que te hagan unas pruebas específicas.

Después deberás ir a la Comisaría de la Policía Nacional, el Cuartel de la Guardia Civil o el Juzgado de Guardia de tu localidad para denunciar y pedir una orden de protección. Deberás solicitar la asistencia de un abogado, identificar al agresor, aportar el parte médico y contar con detalle todo lo ocurrido. Si crees que tú o tus hijos estáis en situación de riesgo de muerte, no dudes en decirlo. Si hay testigos debes identificarlos.

En caso de no ser la primera vez que sufres malos tratos debes contarlo y decir si en ocasiones anteriores pusiste denuncia o no. Antes de firmar la denuncia léela atentamente y pide una copia. Puedes pedir o solicitar información sobre la orden de protección.

Si corres peligro vete de tu domicilio inmediatamente. Puedes hacerlo sin perder derechos, pero tienes que poner una denuncia o una demanda de separación en un plazo de 30 días. En caso de tener que regresar a por tus cosas, llama a la Policía o a la Guardia Civil y ellos te acompañarán.

¿En qué consiste la orden de protección?

  • Medidas civiles: Se refieren al uso y disfrute de la vivienda, al régimen de custodia, visitas y comunicación con los hijos, a la prestación de alimentos y a la protección de los menores. Tienen una duración de 30 días y hay que solicitarlas expresamente.
  • Medidas penales: Están destinadas a evitar que el agresor pueda ponerse en contacto contigo y evitar así nuevas agresiones. Entre ellas, está la prisión provisional, la orden de alejamiento, la prohibición de comunicación, la prohibición de residir o acudir al lugar del delito o residencia de la víctima y la retirada de armas y otros objetos peligrosos
  • Medidas de asistencia y protección social: Son servicios como los alojamientos de emergencia, las ayudas económicas, atención psicológica, asesoramiento jurídico, etc.

La orden de protección puede solicitarse ante el juez, el fiscal, la policía o la guardia civil, en las oficinas de atención a las víctimas, en los servicios sociales de tu ciudad o comunidad autónoma y en los servicios de orientación jurídica de los colegios de abogados. Una vez solicitada el juez recibe a la mujer y al agresor por separado y, en un máximo de 72 horas, decide sobre si es necesario adoptar alguna medida.


Marta Cano Pazos
Médico de Familia, C. S. Puebla de Sanabria, Zamora

REFERENCIAS:

 

Revisado: noviembre 2016

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