Ojo seco

eyrieSalud   23 diciembre, 2016   No hay comentarios en Ojo seco

ojo-seco¿Qué es el “ojo seco”?

El ojo seco es una de las patologías más frecuentes en oftalmología, y una de las causas más habituales de ojo rojo. Afecta en torno al 10-20% de la población adulta, principalmente a mujeres, y su incidencia es significativamente mayor a partir de la menopausia.

La lágrima recubre la superficie externa del ojo, ayudando a lubricarla y a mantener una visión adecuada. Por lo tanto, cuando alguno de los mecanismos que intervienen en su mantenimiento se ve afectado, aparece inflamación y lesión de la superficie ocular. Esto genera molestias, problemas visuales y lesiones en la córnea y conjuntiva que pueden llegar a ser muy invalidantes.

¿Cuáles son las causas?

Podemos dividirlo en:

  • Ojo seco hiposecretor: en el que existe una producción lagrimal disminuida.
  • Ojo seco evaporativo: en el que la producción de la lágrima es normal, sin embargo aparecen síntomas derivados de una evaporación excesiva de la misma.

El ojo seco hiposecretor puede acontecer como parte del envejecimiento normal, o en el contexto de enfermedades como la diabetes, lesiones del nervio facial, síndrome de Sjögren u obstrucciones del conducto de la glándula lagrimal por causticaciones o cicatrices.

El ojo seco evaporativo es característico de la blefaritis, acné rosácea, trastornos de la apertura de los párpados (proptosis, parálisis facial) y en situaciones en las que hay una disminución del parpadeo (enfermedad de Parkinson, uso prolongado de pantallas de ordenador, lectura).

Ambos tipos pueden asociarse a diversos fármacos (antihistamínicos, diuréticos, betabloqueantes…etc.), uso excesivo de lentes de contacto y algunas cirugías.
Además es importante destacar la influencia de los factores ambientales  (baja humedad) y hormonales.

¿Qué síntomas produce?

Los pacientes presentan sensación de “arenilla”, picor, quemazón y escozor. También son frecuentes la visión borrosa y el enrojecimiento ocular.

Los síntomas suelen empeorar a lo largo del día, y se agravan en condiciones en las que aumenta la evaporación de la lágrima: aire acondicionado, viento, calefacción.

¿Cómo se diagnostica?

Para confirmar el diagnóstico de ojo seco y cuantificar su gravedad existen diversas pruebas complementarias que se realizan en la consulta de Oftalmología.

  • Tiempo de rotura de la película lagrimal (BUT): consiste en instilar un colorante llamado fluoresceína en el fondo de saco inferior y examinar la película lagrimal bajo un filtro de luz azul cobalto, observando el tiempo que tarda en aparecer el primer punto de desecación de la lágrima. Se considera patológico por debajo de 10 segundos.
    Además, la tinción con fluoresceína nos permitirá observar si existen áreas de lesión en la córnea o conjuntiva, ya que el colorante penetra en el tejido dañado.
  • Test de Schirmer: mide la producción de lágrima colocando un papel de filtro en el párpado inferior durante 5 minutos, para posteriormente retirarlo y medir la longitud de la zona humedecida del papel. Se considera anormal un valor inferior a 10 mm.
  • Otras pruebas: osmolaridad lagrimal, aclaramiento de fluoresceía, meniscometría, citología de impresión medición de los componentes de la lágrima…etc.

¿Qué tratamiento tiene?

El tratamiento se basa fundamentalmente en el control de los síntomas  y prevenir el daño  de la superficie ocular para mejorar la calidad de vida del paciente.

La base del tratamiento son las lágrimas artificiales, que sustituyen el componente acuoso de la lágrima. Existen distintas presentaciones según las características del paciente (colirio, pomada o gel) y la frecuencia de instilación variará en función de la gravedad del ojo seco.

Otros tratamientos coadyuvantes son los antiinflamatorios, tetraciclinas (para acné rosácea), oclusiones de puntos lagrimales para reducir el drenaje de la lágrima, cirugía…

 Otros consejos

Es importante que el paciente con ojo seco comprenda que se trata de un proceso crónico, y por tanto debe insistir en un buen cumplimiento terapéutico pautado por su oftalmólogo, ya que de no ser así los síntomas volverán a aparecer causando un deterioro en su calidad de vida.

  • Ya que se relaciona con la baja humedad ambiental, pueden utilizarse humidificadores en la vivienda, y reducir la temperatura del ambiente, ya que así se minimiza la evaporación lagrimal. Otras opciones son el uso de gafas con cámara húmeda y cubiertas laterales para gafas.
  • Es importante una revisión de las medicaciones que puedan agravar la sequedad ocular, y eliminar los fármacos implicados, así como desaconsejar el uso de colirios tóxicos y con conservantes.
  • Realizar una correcta higiene palpebral en la blefaritis, mediante compresas calientes y masaje palpebral.
  • Evitar el uso excesivo de lentes de contacto.
  • Valorar la cirugía correctora de párpados en procesos como ectropión, entropión, laxitud palpebral.

 

Raquel García Sanza
Residente de Oftalmología en Hospital Universitario Río Hortega

REFERENCIAS:

  • Kansky, Oftalmología clínica, un enfoque sistemático. 8ª Edición. Elsevier

 

Revisado: noviembre 2016

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