Cáncer de mama

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¿Qué es el cáncer de mama?

El cáncer de de mama o de seno es un tumor maligno que se origina en las células del tejido mamario generalmente del tejido glandular mamario.

¿Por qué se origina el cáncer de mama?

El cáncer de mama se produce por la transformación de las células del tejido mamario en células malignas o cancerígenas que tienen la propiedad de  diseminarse a través de la invasión directa o bien a través del transporte que efectúan los vasos linfáticos y sanguíneos hacia tejidos cercanos u órganos lejanos produciendo la afectación de los mismos.

¿A quién afecta el cáncer de mama?

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en la mujer, y uno de los problemas de salud más importantes tanto por su frecuencia como por la mortalidad que origina, además del impacto en la calidad de vida que ocasiona.

Según datos de la OMS una de cada nueve mujeres contrae cáncer de mama. El cáncer de mama constituye, en todo el mundo, el tumor maligno más frecuente en la mujer, representando del 28% de todos los cánceres. Además, es propio de países desarrollados.

¿Puede presentarse en los hombres?

El cáncer de seno ocurre principalmente en las mujeres, pero los hombres también lo pueden padecer aunque su incidencia es de menos del 1%.

¿Existen factores de riesgo que puedan aumentar las posibilidades de padecer cáncer de mama?

Sí. Vamos a enumerar los factores denominados no modificables ya que no podemos hacer nada para cambiarlos:

  • Sexo: El simple hecho de ser mujer es el principal riesgo de padecer cáncer de mama.
  • Edad: El riesgo de padecer cáncer de mama se incrementa conforme aumenta la edad.
  • Menstruación antes de los 12 años de edad: Las mujeres que hayan tenido más ciclos menstruales debido a que comenzaron la menstruación a una edad temprana presentan un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama.
  • Menopausia después de los 55 años de edad: Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que experimentaron tarde la menopausia tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama.
  • Ciertos genes heredados: Se cree que alrededor del 5-10 % de los casos de cáncer de mama son hereditarios, lo que significa que son causados por defectos genéticos (llamados mutaciones) heredados de uno de los padres.
  • Antecedentes familiares de cáncer de mama: El riesgo de cáncer de mama es mayor entre las mujeres cuyos parientes cercanos hayan tenido o tengan esta enfermedad.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama: Una mujer con cáncer en una mama tiene un mayor riesgo de padecer un nuevo cáncer en la otra mama o en otra parte del mismo seno.
  • Raza: Las mujeres de raza blanca tienen una probabilidad ligeramente mayor de padecer cáncer de mama que las mujeres de raza negra.
  • Tejido mamario denso: Las mujeres cuyas mamas sean densas tienen un riesgo de padecer cáncer de mama hasta 2 veces mayor que las mujeres con una densidad promedio en sus senos.
  • Lesiones benignas: Las mujeres diagnosticadas con ciertas afecciones benignas pueden tener un riesgo aumentado de cáncer de mama.
  • Antecedente de radiación al tórax: Las mujeres que siendo niñas o jóvenes fueron tratadas con radioterapia en el área del tórax para otro tipo de cáncer tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama. La radioterapia después de los 40 años no parece aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama.

¿Existen factores sobre los que podamos hacer algo en nuestro día a día?

Sí, existen factores modificables sobre los que podemos actuar:

  1. Consumo de bebidas alcohólicas
  2. Sobrepeso y obesidad
  3. No realizar actividad física
  4. Descendencia: Las mujeres que no han tenido hijos o aquellas que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen en general un riesgo ligeramente mayor de padecer este tipo de cáncer.
  5. Lactancia: Algunos estudios sugieren que la lactancia podría disminuir ligeramente el riesgo de cáncer de mama, especialmente si se lacta al bebé por al menos un año.
  6. Otros factores: Existen factores que no está aclarado su riesgo en el cáncer (Alimentación y consumo de vitaminas, químicos en el ambiente, humo del tabaco, trabajo nocturno) y otros que se ha desmentido su intervención en el proceso (desodorantes, ropa interior, implantes de seno)

¿Qué síntomas da el cáncer de mama?

El cáncer de mama en fases precoces de la enfermedad no suele producir ningún tipo de síntoma.

Si no se detecta a través de los programas de cribado, como las mamografías, los síntomas suelen ser la aparición de un nódulo o bulto (80%), dolor en la mama o cambios en el color y tamaño en la misma, variaciones en el pezón, secreción por el pezón y menor movilidad en la mama cuando se levantan los brazos.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de mama?

La historia clínica y la exploración física de la que ya hemos hablado en anteriores ocasiones son los métodos de los que sirven los médicos para el diagnostico del cáncer de mama.

Pueden realizarse otras pruebas complementarias como análisis de sangre y orina y pruebas de imagen como la mamografía (la más extendida y el método más eficaz) o una ecografía.

¿Pero realizar una mamografía o ecografía nos confirma el diagnostico de cáncer de mama?

La respuesta es no. La mamografía y la ecografía proporcionan un diagnóstico de sospecha, pero para confirmar el diagnóstico es preciso hacer una biopsia de la zona. La biopsia tiene como objetivo obtener una muestra de tejido de la zona sospechosa para su estudio. Es la prueba de diagnóstico definitiva y la más importante.

¿Es necesario hacer más pruebas una vez confirmado el cáncer?

Habremos escuchado muchas veces que es necesario realizar la prueba del ganglio centinela, pero ¿en qué consiste? O ¿Hay que hacerlo siempre?

La técnica del ganglio centinela consiste en inyectar en el tumor una molécula teñida con contraste que viajará hacia la primera estación ganglionar, lo que nos permitirá saber si el tumor se ha diseminado o extendido. Si al extirparla, no se encuentran células malignas, el riesgo de diseminación a otros ganglios será mínimo, por lo que no será necesario extirpar el resto de ganglios. Es necesaria su realización porque según el resultado de esta técnica así será el tratamiento posterior a realizar.

¿En qué consiste el tratamiento del cáncer de mama?

Existe una gran diversidad de tratamientos y la aplicación de uno u otro dependerá de la situación de la persona en cada caso, del tipo de tumor, de la localización y la extensión. No se aplica siempre el mismo, existiendo el tratamiento quirúrgico, quimioterápico y radioterápico y la elección de uno u otro dependerá del resultado de la técnica del ganglio centinela.

¿Cuándo debo plantear la reconstrucción si he recibido tratamiento quirúrgico?

La finalidad de la reconstrucción mamaria es restaurar la imagen corporal de la mujer que permite enfrentarse de manera positiva a la enfermedad. La reconstrucción mamaria  puede ser posible en el momento inmediato al tratamiento quirúrgico pero nuestro médico nos informará de cuándo será el mejor momento para realizarla ya que puede implicar dos o tres procesos quirúrgicos. No debemos tomarlo como un “capricho” ni como un “peligro”.

¿Cuál es el pronóstico?

La detección de un tumor en fase inicial conlleva un mejor pronóstico y una mayor supervivencia; además, en el caso de los tumores mamarios, su detección precoz permite realizar intervenciones quirúrgicas con menores secuelas.

¿Este cáncer se hereda?

Sólo en un pequeño porcentaje (entre el 5 y el 10% de los casos) se hereda. El médico junto con los oncólogos cuando realiza la historia clínica recogen los datos de los antecedentes familiares y, si existe sospecha, informa a la paciente de los pasos a seguir.

¿Se puede prevenir el cáncer de seno?

No existe una manera segura de prevenir el cáncer de seno, pero existen algunas medidas que todas las mujeres pueden tomar para ayudar a reducir el riesgo, o en caso de que el cáncer suceda, favorecer las probabilidades de detectar la enfermedad en sus etapas iniciales cuando es más tratable.

Es posible que reduzca su riesgo de llegar a tener cáncer de seno al cambiar algunos de los factores de riesgo que pueden modificarse:

  • Realizar una actividad física intencional de forma constante: caminar media hora a paso rápido al menos 5 días por semana.
  • Reducir la cantidad del peso.
  • Limitar o eliminar el consumo de bebidas que contengan alcohol
  • Evitar el tabaco
  • Hacer una dieta sana y equilibrada, rica en frutas, verduras y pescado. Los alimentos más recomendables son:legumbres, verduras cocidas, cereales, frutas, productos lácteos y fibra.

 

María Hernández Carrasco

Médico residente, MFyC, C.S. Arturo Eyries, Valladolid

REFERENCIAS

 

Revisado: noviembre 2016

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