El colesterol: información para pacientes

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¿Qué es el colesterol?

El colesterol es una sustancia que se encuentra en nuestro organismo y que es imprescindible para la vida interviene en la síntesis de vitaminas y hace que funcionen perfectamente las células. Pero cuando la cantidad de colesterol es excesiva, el colesterol se deposita en las paredes de los vasos del organismo y ocasiona placas de ateroma que dificultan la circulación.

¿Cuándo debo hacerme análisis de colesterol?

Las cifras elevadas de colesterol no son una urgencia. El colesterol LDL necesita al menos cinco años para poder adherirse a los vasos y formar placas de ateroma.

Las guías aconsejan una determinación de colesterol total en varones antes de los 35 años y en mujeres antes de los 45 años. Y entre 35 y 75 años una determinación cada 5 o 6 años.

Si existen antecedentes familiares se debe hacer una determinación independientemente de la edad.

¿Qué es la hipercolesterolemia?

La hipercolesterolemia se define por cifras de colesterol total en sangre mayores de 250 mg/dl, según la Sociedad Española de Arteriosclerosis y mayores de 150 mg/dl de triglicéridos.

¿Qué es el “colesterol bueno” y “el colesterol malo”?

Dentro de la familia del colesterol podemos distinguir dos tipos en función de la lipoproteína que lo transporta.

Hablamos de “colesterol bueno” o colesterol-HDL porque este colesterol impide que el exceso de colesterol se pegue a las arterias transportándolo para su destrucción en el hígado. Cuanto más elevado sea el colesterol HDL más protegidos estaremos. Se aconsejan cifras mayores de 35 en mujeres y 45 en varones.

Hablamos de “colesterol malo” o colesterol-LDL porque este colesterol transporta el colesterol desde el hígado hasta los tejidos y cuando el colesterol LDL está elevado, este se fija a las paredes de las arterias formando las placas de ateroma y dificultando la circulación. Se aconsejan cifras de LDL menores de 130 mg/dl.

¿Por qué sube el colesterol? ¿Cuales son los factores de riesgo para padecer hipercolesterolemia?

El factor más importante en la hipercolesterolemia es el papel de los genes, es decir, la herencia.

Existe un tipo de herencia llamada monogénica que afecta a las personas de la misma familia y desde edades jóvenes con cifras muy elevadas de colesterol. Estas familias suelen tener antecedentes de infartos de de miocardio en pacientes jóvenes.

La herencia llamada poligénica es la más frecuente y afecta fundamentalmente a personas de edad más avanzada. Es la forma de presentación  más habitual y suele coincidir con unos hábitos de vida poco saludables. Dentro de esos hábitos cabe destacar la ingesta inadecuada de grasas, el sobrepeso y la falta de ejercicio físico.

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¿Quién lo padece de forma más habitual?

El riesgo cardiovascular es mayor en los países nórdicos y menor en países mediterráneos. A pesar de todo, el 56 % de los españoles de más de 25 años tiene el colesterol elevado.

La probabilidad de tener colesterol alto es mayor si existen antecedentes familiares de cardiopatías coronarias, accidentes cerebro-vasculares u otras enfermedades relacionadas con el colesterol.

En los varones el riesgo es más elevado y además aumenta con  la edad. La mujer goza de mayor protección hasta  la  menopausia, siendo el riesgo a partir de entonces similar a los varones.

¿Qué enfermedades provoca en nuestro cuerpo la hipercolesterolemia?

La hipercolesterolemia es el principal factor de riesgo cardiovascular. Cuando se superan los niveles de colesterol en sangre, las grasas tienden a acumularse en el interior de las arterias. En las arterias se generan placas de ateroma que impiden el flujo de sangre hacia los órganos, que se quedan sin oxígeno. Esa falta de oxigeno ocasiona que las células de ese órgano se lesionen y mueran.

Los órganos más afectados son: el corazón (dando origen a infarto de miocardio o angina de pecho), el cerebro (accidentes vasculares cerebrales o ictus) y las arterias de las piernas (dando origen a isquemias vasculares con amputaciones de miembros).

¿Cuáles son sus síntomas?

La hipercolesterolemia no suele manifestarse con ningún síntoma.

No obstante, en ocasiones se pueden presentar signos visibles como manchas espesas de color amarillo alrededor de los ojos o en alguna otra zona de la piel, que se forman por los depósitos de colesterol que se acumulan en el interior de las arterias. A menudo estas señales se pueden apreciar en personas con colesterol alto hereditario. En caso de detectarlas, es conveniente acudir al médico para realizar los controles necesarios.

Además, la obesidad también es una señal de posible colesterol alto, por lo que es recomendable que las personas con sobrepeso se realicen análisis de sangre periódicos para controlar estos niveles.

¿Qué ocurre cuando usted tiene hipercolesterolemia?

Su médico le planteará un plan de tratamiento específico, siempre teniendo en cuenta el nivel de riesgo cardiovascular del paciente, los antecedentes y las cifras de colesterol.

Los pacientes con factores de riesgo cardiovascular, antecedentes de infartos, ictus u otras enfermedades cardiovasculares, así como los pacientes diabéticos, deberán ser más estrictos en el control de las cifras de colesterol y suelen tener que tomar fármacos.

En el resto de pacientes el médico dispone de unas tablas para calcular el riesgo cardiovascular individual.. A los pacientes con riesgo elevado se les aconsejará tratamiento farmacológico desde el diagnóstico y a los pacientes de riesgo moderado o bajo se indicaran fármacos si después de un tiempo con dieta y ejercicio no se corrige.

¿Cómo pueden mejorarse las cifras de colesterol?

Unos hábitos saludables junto con una alimentación sana y variada son indispensables para mantener unos niveles de colesterol adecuados.

  • Mantener un peso adecuado: es necesario perder peso si se tiene obesidad o sobrepeso.
  • Practicar regularmente ejercicio físico.
  • Evitando fumar o ser fumador pasivo.
  • Evitar beber alcohol.
  • Elaborar una dieta rica en vegetales que incluya: frutas y verduras varias veces al día, carnes blancas o rojas, pollo y pescados azules, lácteos y quesos desnatados, cereales y legumbres.
  • Limitar el consumo de grasas saturadas: como la carne roja, los embutidos, las salchichas, los quesos curados, la manteca o la bollería, que deben evitarse dentro de lo posible. En su lugar, puede recurrirse a carnes blancas como el pollo, los cereales, las legumbres y el pescado, todo ello acompañado por aceite de oliva, que tiene propiedades cardiosaludables.
  • Elegir productos desnatados: la leche y los yogures enteros contienen niveles elevados de grasas, por lo que se recomienda sustituirlos por lácteos desnatados. Así mismo, el queso fresco es preferible al que está muy curado.
  • Consumir alimentos ricos en ácidos grasos insaturados: los ácidos grasos, como el Omega-3, son nutrientes fundamentales para la correcta regulación del metabolismo del colesterol y los triglicéridos, otro tipo de grasas que también incrementan el riesgo de padecer problemas cardiovasculares. Podemos encontrarlos sobre todo en frutos secos y en pescados azules, como el atún, el chicharro, las anchoas, etc.
  • Seguir rigurosamente el tratamiento establecido por el médico: en aquellos casos en los que se diagnostique una enfermedad o riesgo cardiaco, es importante que, además de contemplar los anteriores consejos de alimentación y hábitos, de carácter preventivo, sigamos sus indicaciones.

 

María Hernández Carrasco

Médico residente, MFyC, Centro de Salud Arturo Eyries, Valladolid


REFERENCIAS:

  • Manejo de las dislipemias en Atención Primaria. Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. semfyc. Barcelona 2012

Revisado: mayo 2016

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