El sexo después de un infarto

La vida sigue después de un infarto, y eso también incluye el sexo

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Después de haber sufrido un infarto, es normal preguntarse cómo le va a afectar a su vida diaria: alimentación, ejercicio, actividad sexual…

¿Hay problema para retomar la actividad sexual después de un infarto o angina de pecho?

Es habitual que aparezcan miedos y ansiedades, pero lo cierto es que la actividad sexual en los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio es, en muchos casos, absolutamente similar a la de las personas sin enfermedad coronaria.

Estas inseguridades generalmente se refieren al esfuerzo físico que la actividad requiere, ya que el paciente suele tener miedo a que el coito suponga un riesgo importante para su corazón. Para tranquilidad de los enfermos (y sus parejas), está demostrado que los gastos energéticos durante el acto sexual son similares a los que genera subir dos pisos de escaleras. Si se es capaz de subir dos pisos de escaleras sin tener dolor en el pecho o fatiga excesiva, será capaz, desde el punto de vista físico, de mantener relaciones sexuales plenas.

¿Cuándo se pueden retomar las relaciones sexuales?

Hay que tener en cuenta que, en el período inmediato al alta hospitalaria, es posible que la relación sexual no alcance su culminación. No se preocupe, puede estar relacionado con variaciones del deseo, ansiedad, miedo, medicación, depresión… que no tiene relación con la enfermedad del corazón.

Lo mejor es reanudar la actividad sexual de forma paulatina. Puede ser conveniente dejar pasar en torno a un mes desde que sufrió el infarto, aunque lo más conveniente es preguntar a su cardiólogo que le indique el tiempo de espera. Aunque el trastorno sexual lo padezca un único miembro de la pareja, es recomendable que los dos acudan al médico para que ambos sepan el diagnóstico y conozcan los posibles tratamientos.

Es recomendable reanudar las relaciones sexuales tras un entrenamiento físico y psicológico adecuado y progresivo. Así se aprende a detectar cuáles son las respuestas físicas del cuerpo después de un esfuerzo.

¿La medicación para el corazón afecta a las relaciones sexuales?

Aunque la medicación no tiene por qué condicionar su práctica sexual, algunos medicamentos de uso habitual en enfermos con cardiopatía isquémica pueden producir disfunción sexual tanto en hombres como en mujeres. Los enfermos que no están dispuestos a someterse a estos cambios pueden llegar a interrumpir su tratamiento, con el consiguiente riesgo y perjuicio para la estabilidad de su patología cardiaca. Si está tomando algún fármaco que potencialmente puede producir una disfunción sexual, no debe de abandonarlo, si no hablar con su médico, quien le aconsejará sobre la pauta a seguir, si hay que modificar dosis, el momento adecuado de administración o el cambio de grupo terapéutico.

Consejos

  • Recibir una información adecuada le ayudará a eliminar los miedos y dudas que pueda sentir a la hora de retomar con naturalidad su vida sexual tras haber padecido un infarto. No dude en preguntarle a su médico o su enfermera aquello que le preocupe.
  • Mejore su capacidad funcional por medio de un programa de ejercicios. Participe en un programa de rehabilitación cardiaca si su cardiólogo se lo aconseja, o realice actividad física según sus recomendaciones.
  • El entorno ha de ser cómodo y agradable. El lugar más adecuado suele ser la habitación habitual, aunque también se puede optar por otra estancia donde esté relajado y no haya temperaturas extremas de frío, calor o humedad.
  • El mejor momento para realizar la actividad sexual es aquel en el que el paciente está relajado y descansado. Quizá la mejor hora sea por la mañana (tras una noche en la que se haya dormido bien) o después de una siesta. No es deseable mantener relaciones tras una comida copiosa, haber ingerido alcohol o realizado un ejercicio agotador.
  • Las actividades sexuales en condiciones atípicas suponen un cierto riesgo para las personas con problemas de corazón. La novedad que supone una nueva pareja o un entorno diferente son las causas principales del cambio de ritmo cardiaco. El consumo de alcohol perjudica notablemente el desarrollo de la actividad sexual.
  • Si le han recetado nitroglicerina en parche, no se lo retire durante las relaciones sexuales, colóquelo en lugares que no le molesten. Recuerde que puede ponerse también en brazos, espalda, abdomen y pecho.
  • Si tiene algún problema, no recurra a fármacos tomados por su cuenta sin prescripción médica. Algunos medicamentos utilizados en la disfunción eréctil  (Viagra®, Cialis®) pueden influir en el tratamiento que toma para el corazón, así que no debe tomarlo sin consultarlo antes con su cardiólogo.
  • En caso de presentar síntomas durante el acto sexual, como fatiga, dolor en el pecho o palpitaciones, es recomendable interrumpir la actividad y comunicárselo a su cardiólogo.

Siempre que tengan dudas o cualquier problema, debe consultarlo con su médico. No hay que avergonzarse por pedir apoyo, sino convencernos de que compartir el problema nos llevará más rápidamente a encontrar una solución. Para encontrar soluciones positivas es necesario despojarse de todos los tabúes o de la vergüenza que se pueda experimentar al consultar estos temas con el médico o el psicólogo.

Amada Recio Platero
Enfermera, Servicio de Cardiología, Hosp. Clínico de Valladolid


REFERENCIAS:

· Recio Platero A. Actividad sexual tras el infarto. Corazonadas ICICOR. 2011; 5:18-19

Revisado: abril 16

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