Prevención de las caídas en los ancianos

 

La prevención de las caídas, una prioridad en el cuidado nuestro mayores
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Las caídas en el domicilio son sucesos de gran importancia que debemos prevenir. Los pacientes ancianos que sufren caídas se exponen a un riesgo de desarrollar lesiones que requieran hospitalización, mermen su capacidad funcional e incluso su esperanza de vida.

Se estima que un 30% de los pacientes mayores de 65 años y el 50% de los mayores de 80 años se cae cada año, siendo ésta la principal causa de lesiones en los mayores. Se estima que casi un 40% de las caídas se pueden prevenir de forma sencilla y barata.

Es fundamental que los cuidadores de estos pacientes conozcan los factores asociados a las caídas y los métodos para prevenirlas, ya que la mitad de las caídas se producen en casa.

¿Cómo saber si un anciano tiene un elevado riesgo de sufrir una caída?

Piense en lo siguiente:

  • ¿Se ha caído en el último año?
  • ¿Toma más de cuatro medicamentos distintos al día?
  • ¿Tiene problemas de equilibro o inestabilidad de algún tipo?
  • ¿Sufre alguna enfermedad como Parkinson, demencia o ha tenido ictus?
  • ¿Le cuesta mucho levantarse de una silla sin usar los brazos?
  • ¿Deja de andar para hablar?

Cuantas más respuestas sean “Sí”, más riesgo de caída. Tendrá usted que evaluar los factores de riesgo de caída para intentar prevenirlas.

¿Cuáles son los factores de riesgo para sufrir una caída y qué podemos hacer al respecto?

Existen factores predisponentes que dependen del propio paciente. Algunos pueden ser corregibles o mejorables, pero otros muchos no podremos modificarlos:

  • Edad: Uno de los factores más importantes es la edad. Debemos tener especial atención en los mayores de 70 años y aplicarles medidas de prevención de las caídas.
  • Vivir solos.
  • Tener miedo a caerse: caminar de forma temerosa hace a los ancianos inestables. Se debe valorar su forma de andar, reeducarles y ayudarles con andadores para que se sientan seguros.
  • Alteraciones de los sentidos: los pacientes con dificultades en la visión o en la audición son más propensos a sufrir caídas. También aquellos pacientes con disminución de la sensibilidad son menos precisos en los movimientos y pueden tropezar con facilidad. Hay que procurar que los pacientes que tienen audífonos, gafas u otras ayudas las utilicen siempre que estén despiertos.
  • Dificultad para la marcha y los movimientos: hay que ser muy cuidadoso con las personas con menos movilidad o que están limitadas por lesiones previas (prótesis de cadera o rodilla, escasa masa muscular y fragilidad, pacientes obesos que se mueven, lesiones de columna, etc). Hay que tener muy en cuenta los pacientes con enfermedades como el Parkinson que caminan, se levantan y se sientan con problemas. Muchos de estos pacientes se benefician del uso de andadores y bastones. Los cuidadores deben prestar atención a que no supongan más impedimento que ayuda y enseñarles a usarlos correctamente.
  • Estado mental y emocional: los pacientes deprimidos, los pacientes con demencia o los pacientes que están alterados son más susceptibles a sufrir caídas.
  • Fármacos: hay muchos fármacos que pueden precipitar una caída. De forma general, hay que ser consciente de que los medicamentos que bajan la tensión arterial, el azúcar en sangre, los fármacos ansiolíticos o sedantes y aquellos que actúan sobre el corazón pueden llevar a un estado de inestabilidad y a una caída.
  • Pacientes recientemente dados de alta del hospital o que atraviesan una convalecencia: estas situaciones aumentan la fragilidad de los pacientes, especialmente si han estado varios días encamados o han tenido fracturas. La movilidad de dificulta por la falta de fuerza y la inestabilidad. Hay que tener paciencia e intentar que el paciente vaya paulatinamente recuperando su estado físico anterior al ingreso hospitalario y, en caso de no conseguirse, adaptarse a la nueva situación.

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También hay factores que dependen del medio donde vive el paciente. Prácticamente todos se pueden corregir y es tarea de los cuidadores revisarlos para prevenir una caída:

  • El cuarto de baño: hoy día existen multitud de dispositivos para hacer los cuartos de baño más seguros y accesibles para los mayores. Hay que evitar siempre los inodoros bajos y las bañeras. Debemos mantener siempre seco el suelo, colocar elementos antideslizantes, asideros, asientos para el inodoro, etc.
  • Los objetos de uso común no deben colocarse en lugares altos o inaccesibles.
  • Las habitaciones deben estar colocadas, ser amplias, prescindiéndose de aquellos muebles inútiles o que estorben. Las vías de paso deben estar despejadas. La iluminación de las habitaciones ha de ser apropiada. Una luz encendida por la noche puede ser útil para prevenir caídas en las visitas al baño.
  • Las alfombras quedan prohibidas. Los tropezones con ellas con muy habituales.
  • Los suelos irregulares o resbaladizos son un peligro.
  • Las mascotas como perros o gatos son fuente de compañía y cariño para muchas personas que viven solas, pero también pueden provocar caídas, no sólo porque se puede tropezar con ellas, sino porque muchas veces los pacientes se inclinan o agachan para cuidarlas.
  • Utilizar una cama baja. Si es una cama articulada, mantenerla siempre en la posición más baja para permitir que el paciente se siente y acueste fácilmente.
  • Es muy importante el calzado y la ropa del paciente. Zapatillas cerradas, que no se salgan y con suelas que no deslicen. Las ropas amplias pueden producir enganchones.

¿Qué otras cosas puedo hacer para prevenir las caídas?

 

 

  • Enseñar a los pacientes a levantarse despacio de la cama y a no iniciar la marcha hasta que no se encuentren estables.
  • ¡Mantenga a los pacientes en forma! El ejercicio físico moderado que ayude a tonificar el cuerpo y a entrenar el sistema del equilibrio. Esto es muy importante en la prevención de las caídas
  • Ayudarles al levantarse y en los desplazamientos, si nuestro paciente es inestable.
  • Evitar las visitas al baño durante la noche. Los pacientes con control de la micción pueden orinar sin levantarse de la cama usando una bacinilla.
  • Cuadros leves como diarreas y vómitos, catarros, infecciones leves y otros pueden alterar mucho la estabilidad de los pacientes. Estos momentos hacen a nuestros mayores especialmente sensibles a las caídas y hay que aumentar los cuidados.

 

Eduardo González García
Médico residente, MFyC, Centro de Salud Arturo Eyries, Valladolid

 

 

Referencias:

  • European Network for Safety Among Elderly: Boletín informativo: prevención de las caídas en las personas de edad avanzada. ISBN: 978-960-89383-4-2
  • Grupo de trabajo de enfermería de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio: Guía del cuidador. SEHAD, 2013. ISBN: 978-84-695-9719-4.
  • Gillespie LD, Robertson MC, Gillespie WJ, Sherrington C, Gates S, Clemson LM, Lamb SE. Interventions for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database of Systematic Reviews 2012, Issue 9. Art. No.: CD007146. DOI: 10.1002/14651858.CD007146.pub3.

Revisado: abril 2016

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